El Gobierno, a través de la Fiscalia, gasta energías en pedir a las Universidades bases de datos para jugar a la Gestapo y violar el derecho a la intimidad, buscando guerrilleritos en potencia, maleantes. Mientras eso ocurre, estudiantes marchan para que el Estado Social de Derecho que es Colombia amplíe el presupuesto de las Universidades públicas, que han duplicado el número de carreras en los últimos años y que además atienden a una cifra mucho mayor de estudiantes, pero que se mantienen con el mismo presupuesto desde 1993. El Gobierno quiere que el déficit lo asuman los estudiantes, es decir, que paguen, porque la pobreza no debe estudiar, se debe es erradicar o poner a trabajar en las plantaciones de caña a precio de huevo, como piensa en gamonal Uribe y el séquito de adoradores que tiene tras de sí. Mientras tanto el Presidente, su santidad, anuncia que pagó tres milloncitos de dólares para dar con el paradero de un jefe guerrillero que estaba en Ecuador tomando buchahan's con un rolex en su muñeca.
Nos soy economista, pero no hay que ser demasiado brillante para saber que la inflación en 15 años ha sido tal que con lo que comprábamos en ese entonces un carro ahora compramos, con suerte, una patineta. Y acá seguimos hurgando entre los pobres para encontrar las causas objetivas del conflicto armado, en vez de buscar entre la clase dirigente para entender por qué un estudiante que no cuenta con recursos ni apoyo del Estado decide irse, con rabia justificada, a quemarle el culo a los representantes del Gobierno y de todo este entramado que se llama Colombia.
Esas marchas seguramente también están patrocinadas por las Farc, como las marchas indígenas, el paro de los cañeros y del sistema judicial, las desapariciones de jóvenes humildes a manos del glorioso ejército nacional de Colombia, que con razón anuncia a diario “bajas” de guerrilleros. Esas fuerzas armadas de odio y rencor están como Nerón en su esplendor, peleando contra Poseidón, dando espadazos al mar, sólo que Nerón no mató sino lo poco que le quedaba de cordura, el Gobierno asesinó a jóvenes que simplemente tenían la pobreza a cuestas y a quienes la miseria se les asomaba por entre las ropas.
Después no pregunten por qué los estudiantes se van para la guerrilla. Aunque seguramente el día de mañana diremos ¿Cuáles estudiantes?
martes, noviembre 11, 2008
viernes, octubre 17, 2008
Vaya vicio el de los colombianos: andar hablando de política, como si en este mundo no quedara más. Hablamos de política en las fiestas, en los burdeles, en las universidades, en los colegios… ¿Será que no hay nada mejor que esta parranda de ladrones y bufones que se metieron en nuestras vidas a la brava, a través de la radio, de la televisión, de las revistas, de las vallas, de los pasacalles? Se politizó el arte, la religión, la prostitución, la música, la literatura, la pornografía. Se politizó el pensamiento en su sentido más básico y rastrero y sólo nos dejó números y proyectos de ley, caras abominables de monstruos iletrados, problemas sin solución, amigos sin posición, putas uribistas y maricas pastranistas. A debatir entonces para aniquilar a la razón, que ya de sobra está en este circo, amigo bufón.
sábado, septiembre 20, 2008
Señor periodista...
Señor periodista, ¿no se cansa de andar inmerso en un día a día anodino, pasajero, insulso? ¿No se cansa usted de andar para arriba y para abajo, recogiendo testimonios falsos de hombres y mujeres irreales para presentarlos ante una masa sin forma, amarga y desagradecida? ¿No lo abruma el silencio de lo que realmente importa y el estruendo de lo idiota? ¿No le molesta ser maquinaria de lo falso, puente de lo perverso, altoparlante de lo políticamente correcto pero socialmente injusto? ¿No preferiría, de vez en cuando, quitarse la corbata y salir en una bicicleta vociferando los kilos de perico que se mete su jefe, el sueldo que le pagan a usted, la seguridad social que le ofrecen, el horario al que lo tienen sometido?
No es su culpa, de eso estoy seguro, pero ello tampoco lo exime de la responsabilidad de ser un idiota útil que se entrega 12 horas al día a fines perversos que ensucian la mente de la humanidad. Usted es un productor de basura impresa, radial, audiovisual, mental, física… ¿Qué usted no siente responsabilidad por lo que pasa en este país? No me esperaba más, porque para eso lo entrenaron esos chanchos que sientan sus culos ante los micrófonos y que creen embelesar a todo un país con la sarta de mentiras que sale de sus bocas putrefactas, que hieden a mentiras y a restaurantes cinco estrellas, a buchanan’s.
Y a usted le ganó el ego, se siente lindo en esa pantalla del televisor, incorruptible en un mundo injusto. Se oye bonito por radio, se siente orgulloso de sobresalir entre las cuarenta millones de voces que agonizan en este país. Las historias que cuenta nos son las suyas, al fin y al cabo, usted es sólo un narrador de miseria, un amplificador de las decisiones de otros.
Por favor, ahora no me venga con el cuento de que usted hace literatura, que me tiene hastiado ese cuentico que se inventaron unos imbéciles que empezaron a tender puentes en la selva para cruzar ríos invisibles, teorizando lo obvio para hallar similitudes entre una vaca y un meteorito, corrompiendo lo incorruptible, subsanando lo intacto.
Tampoco me diga que quiere llegar a donde otros ya llegaron a afianzar poderes que no les pertenecen; ahí prima su vanidad, su ansia de pantalla, de maquillaje. ¿Quiere que lo vean los compañeros de colegio? Arrójese por el salto del Tequendama y sea, por primera vez, el protagonista de una historia, narrador narrado, marrano servido y engullido.
No es su culpa, de eso estoy seguro, pero ello tampoco lo exime de la responsabilidad de ser un idiota útil que se entrega 12 horas al día a fines perversos que ensucian la mente de la humanidad. Usted es un productor de basura impresa, radial, audiovisual, mental, física… ¿Qué usted no siente responsabilidad por lo que pasa en este país? No me esperaba más, porque para eso lo entrenaron esos chanchos que sientan sus culos ante los micrófonos y que creen embelesar a todo un país con la sarta de mentiras que sale de sus bocas putrefactas, que hieden a mentiras y a restaurantes cinco estrellas, a buchanan’s.
Y a usted le ganó el ego, se siente lindo en esa pantalla del televisor, incorruptible en un mundo injusto. Se oye bonito por radio, se siente orgulloso de sobresalir entre las cuarenta millones de voces que agonizan en este país. Las historias que cuenta nos son las suyas, al fin y al cabo, usted es sólo un narrador de miseria, un amplificador de las decisiones de otros.
Por favor, ahora no me venga con el cuento de que usted hace literatura, que me tiene hastiado ese cuentico que se inventaron unos imbéciles que empezaron a tender puentes en la selva para cruzar ríos invisibles, teorizando lo obvio para hallar similitudes entre una vaca y un meteorito, corrompiendo lo incorruptible, subsanando lo intacto.
Tampoco me diga que quiere llegar a donde otros ya llegaron a afianzar poderes que no les pertenecen; ahí prima su vanidad, su ansia de pantalla, de maquillaje. ¿Quiere que lo vean los compañeros de colegio? Arrójese por el salto del Tequendama y sea, por primera vez, el protagonista de una historia, narrador narrado, marrano servido y engullido.
jueves, septiembre 11, 2008
Callemos en nombre de la cordura
Hablar, esa habilidad comunicativa, es la posibilidad de validar la basura que se procesa en nuestro cerebro, que deviene, según algunos, del alma y que termina en acciones burdas y malintencionadas. ¿Alma? ¿Acciones malintencionadas? ¿Qué mierdas tiene que ver todo eso con la acción de hablar?
Esa acción inherente a la mayoría de los seres humanos, aprendida pero no aprehendida, debería ser abolida porque no es producto de la evolución sino de la involución de la especie. Gracias a la capacidad de hablar (bien o mal) llegó un loco como Hitler al poder, tenemos a un Uribe en la Presidencia de Colombia y se gastan miles de millones en los Congresos para poner de acuerdo a doscientos simios parlantes pero no pensantes. Gracias a la habilidad de hablar la gente pronuncia tatsi y no taxi..., gracias a la habilidad de hablar, relacionada con la de escribir, Poncho Rentería es uno de los columnistas más leídos y Walter Riso uno de los escritores más vendidos.
Gracias a la posibilidad de hablar existe una sección de farándula en todos los noticieros, presentada por tontas cada vez más tontas que fácilmente de ahí pasan a un programa de opinión, adivinen a qué...¡a hablar!, a opinar, como si en esos cerebros vacíos se procesara algo más aparte de mierda.
Cualquiera dirá que gracias a la habilidad de hablar, repito, relacionada con la de escribir, hay un Don Quijote, una Iliada o una Divina Comedia…, pero ¿cuántos colombianos han leído cualquiera de estos libros? Y en cambio ¿Cuántos no han gozado una y otra vez con las historias de chismes que salen de las descerebradas presentadoras de noticias? ¿Cuántas amas de casa no han mojado los calzones con las palabras del Presidente Uribe, con esa templanza, esa verraquera, ese empuje, esa putería? ¿Cuántos yupies idiotas no han creído que Claudia Gurisati (no conozco la grafía correcta de este apellido ni la quiero conocer) es la rubia teñida más inteligente del mundo?
Hago un llamado al silencio universal, por el bien de nuestros hijos, de nuestros oídos, de los pocos cerebros que quedan en buen estado en este ajado y maltrecho planeta. Por favor, callemos en nombre de la cordura.
Esa acción inherente a la mayoría de los seres humanos, aprendida pero no aprehendida, debería ser abolida porque no es producto de la evolución sino de la involución de la especie. Gracias a la capacidad de hablar (bien o mal) llegó un loco como Hitler al poder, tenemos a un Uribe en la Presidencia de Colombia y se gastan miles de millones en los Congresos para poner de acuerdo a doscientos simios parlantes pero no pensantes. Gracias a la habilidad de hablar la gente pronuncia tatsi y no taxi..., gracias a la habilidad de hablar, relacionada con la de escribir, Poncho Rentería es uno de los columnistas más leídos y Walter Riso uno de los escritores más vendidos.
Gracias a la posibilidad de hablar existe una sección de farándula en todos los noticieros, presentada por tontas cada vez más tontas que fácilmente de ahí pasan a un programa de opinión, adivinen a qué...¡a hablar!, a opinar, como si en esos cerebros vacíos se procesara algo más aparte de mierda.
Cualquiera dirá que gracias a la habilidad de hablar, repito, relacionada con la de escribir, hay un Don Quijote, una Iliada o una Divina Comedia…, pero ¿cuántos colombianos han leído cualquiera de estos libros? Y en cambio ¿Cuántos no han gozado una y otra vez con las historias de chismes que salen de las descerebradas presentadoras de noticias? ¿Cuántas amas de casa no han mojado los calzones con las palabras del Presidente Uribe, con esa templanza, esa verraquera, ese empuje, esa putería? ¿Cuántos yupies idiotas no han creído que Claudia Gurisati (no conozco la grafía correcta de este apellido ni la quiero conocer) es la rubia teñida más inteligente del mundo?
Hago un llamado al silencio universal, por el bien de nuestros hijos, de nuestros oídos, de los pocos cerebros que quedan en buen estado en este ajado y maltrecho planeta. Por favor, callemos en nombre de la cordura.
martes, julio 29, 2008
Carta al Alcalde de Bogotá
Samuelito, tú tan lindo, con esa carita de burgués representando un partido político de izquierda, con esa herencia de dictador latente, pero lejana. La malicia no te alcanza para tanto. Samuelito, tú que les gustas a las abuelas y a los abuelos, a las mamás, tú que estudiaste en el Anglo, mira a ver si te pones las pilas con eso de los matoncitos del fútbol. Los voy a llamar así porque no creo que el término hincha alcance para plaga de tan baja monta. Sé que eres un aficionado del fútbol, porque lo andas diciendo a diestra y siniestra en vez de hablar de las finanzas de la ciudad, pero tranquilo, estás perdonado, eso también es culpa de los periodistas que no preguntan sino pendejadas. Tampoco es culpa de estos últimos, ni más faltaba, es culpa de los dueños de los medios que nos andan distrayendo de lo que verdaderamente importa; pero bueno, vinimos a hablar de fútbol y no te quiero confundir como lo hizo Mockus en un debate televisado. A ti de a una sola cosa para que no contestes pendejadas, como la izquierda sin formación o la derecha recalcitrante. ¿Quieres mi consejo con respecto a aquello del fútbol? Cierra los estadios, acaba con los equipos de fútbol que siempre han sido un nido de narcotraficantes, un motor de violencia, un nicho de apostadores. Te diría que es mejor ir paso a paso y en vez de convertirte en un dictador como tu abuelito fueras a los colegios a educar a nuestros niños sobre la convivencia, el respeto a la vida; pero es que eso te sale caro, y si no puedes ni con el metro que prometiste, con el Transmilenio que te engramparon y con el tren de cercanías, idea que te robaste de Peñalosa (tu clon), entonces para qué nos metemos en tanta pendejada. Eso de educar no nos importa a los burgueses, ¿verdad? Entre más brutos mejor, si no ¿cómo habrías podido pasar como representante del polo democrático? Nadie habría creído tal montaje. Por cierto, Samuelito, ¿cómo está tu mamita? ¿Y tu hermanito? Pero bueno, mejor no sigo haciendo preguntas de periodista y vuelvo a lo que me preocupa, a los planes que tengo para El Campín. Háblate con el Presidente Uribe (si te recibe) y ofrécele El Campín para que encarcelen allá a los parapolíticos, porque la modelo o la picota (donde los tengan) no dan abasto para albergar tanto bandido, tanto ladrón, tanta sangre en la conciencia. En cambio en El Campín se deben sentir como en casa. Pero volvamos a los matoncitos del fútbol: tranquilo, Samy, que así les prohíban las camisetas, algún distintivo encontrarán, con o sin fútbol, el problema no es de pasión, sino de tripas, de entrañas. Se podrían llamar “águilas negras del fútbol”… ¿Te gusta ese nombre? Consúltalo con Uribe a ver qué dice. Se convertirán en pandillas, y así los puedes mandar a fumigar con la limpieza social, como se hacía hace algunos años y como creo que todavía se hace. Por favor,cualquier duda que tengas, no dudes en consultarle a tu partido, para que hagas todo lo contrario y sigas siendo lo que siempre has sido, un delfín aburguesado de poca monta.
sábado, junio 28, 2008
Digamos adiós a la Iglesia para siempre
No es extraño que en Colombia y en otros países clericales, pero constitucionalmente laicos, la iglesia sea consultada por periodistas, investigadores, legisladores y presidentes, entre muchos otros, a la hora de tomar decisiones. Negar a la iglesia católica la participación debe ser una prioridad entre los creyentes y no creyentes para poder avanzar en una sociedad incluyente y respetuosa de los derechos fundamentales, entre ellos el derecho a la vida. Este último debe incluir también el derecho a la muerte por decisión propia acorde a las creencias de cada cual, y no estar sujeto a un valor de la vida que fue otorgado por los asesinos que dispusieron de la vida de herejes y brujas durante siglos. El fin no justifica los medios y la legitimidad de la iglesia está perdida, por más disculpas que Juan Pablo II haya pedido. Los muertos muertos están y los asesinos deben ser considerados asesinos por la historia.
La iglesia perdió su legitimidad como interlocutor para defender la vida al haber sido una asesina a sueldo y cruel. Afortunadamente no lo digo yo, lo dice la historia que a pesar de las restricciones de la misma iglesia logró recuperar en la memoria de la humanidad las barbaridades de sus santidades, papas, cardenales y demás verdugos. El derecho a vivir hasta cuando cada uno decida que es suficiente debe ser un debate ético que esté por encima de la religiosidad y de los fundamentos de la filosofía moral cristiana. Tampoco es interlocutor legítimo la iglesia para discutir el aborto, tema al que subyace también el derecho a la vida, según la manera en que nos ha sido presentado el hecho por la iglesia. ¿Si quieren tantos niños por qué no los hacen ellos mismos, los curitas y las monjitas? Supongo que porque los hijos pedirían herencia y lo que les quedó de leyes como las “manos muertas” se perdería, al igual que las propiedades expropiadas de los narcotraficantes.
El dilema ético debe ser reconcebido por la academia, y difundido entre la gente para que no vea malo como equivalente a pecado, eso sólo crea humanos resentidos que viven con la culpa a cuestas y matan, esta vez, para encubrir el pecado. Le pido a la academia, también, que entienda que las investigaciones, estudios y reflexiones no son para guardárselas debajo de la almohada o para alimentar la vanidad, son para la gente y así mismo deben estar puestas en términos comprensibles de manera que aparte de su ego se alimente la sociedad. Cito a todas las manos del mundo a una masturbación colectiva que nos arranque de una vez el imaginario de que todo lo que produce placer es repugnante y pecaminoso; no será el mejor comienzo pero empezamos a decirle a la iglesia que se aparte de lo que no le importa, empezando por nuestros cuerpos. Mañana veremos cómo le hacemos para que no se metan en los debates de un Estado laico. En sus templos pueden bajarse los calzones y enjuagarse el culo con agua bendita, si la cagada lo amerita, en el país no, a menos que sigamos agachados, rezando por la vida de un nazi y por los milagros de los que se confabularon con inquisidores y demás asesinos. Amén.
La iglesia perdió su legitimidad como interlocutor para defender la vida al haber sido una asesina a sueldo y cruel. Afortunadamente no lo digo yo, lo dice la historia que a pesar de las restricciones de la misma iglesia logró recuperar en la memoria de la humanidad las barbaridades de sus santidades, papas, cardenales y demás verdugos. El derecho a vivir hasta cuando cada uno decida que es suficiente debe ser un debate ético que esté por encima de la religiosidad y de los fundamentos de la filosofía moral cristiana. Tampoco es interlocutor legítimo la iglesia para discutir el aborto, tema al que subyace también el derecho a la vida, según la manera en que nos ha sido presentado el hecho por la iglesia. ¿Si quieren tantos niños por qué no los hacen ellos mismos, los curitas y las monjitas? Supongo que porque los hijos pedirían herencia y lo que les quedó de leyes como las “manos muertas” se perdería, al igual que las propiedades expropiadas de los narcotraficantes.
El dilema ético debe ser reconcebido por la academia, y difundido entre la gente para que no vea malo como equivalente a pecado, eso sólo crea humanos resentidos que viven con la culpa a cuestas y matan, esta vez, para encubrir el pecado. Le pido a la academia, también, que entienda que las investigaciones, estudios y reflexiones no son para guardárselas debajo de la almohada o para alimentar la vanidad, son para la gente y así mismo deben estar puestas en términos comprensibles de manera que aparte de su ego se alimente la sociedad. Cito a todas las manos del mundo a una masturbación colectiva que nos arranque de una vez el imaginario de que todo lo que produce placer es repugnante y pecaminoso; no será el mejor comienzo pero empezamos a decirle a la iglesia que se aparte de lo que no le importa, empezando por nuestros cuerpos. Mañana veremos cómo le hacemos para que no se metan en los debates de un Estado laico. En sus templos pueden bajarse los calzones y enjuagarse el culo con agua bendita, si la cagada lo amerita, en el país no, a menos que sigamos agachados, rezando por la vida de un nazi y por los milagros de los que se confabularon con inquisidores y demás asesinos. Amén.
domingo, junio 15, 2008
Familias Vergonzantes
En Colombia hay un auge de organizaciones pro prójimo, pro niño, pro anciano, pro gay… todas ellas justificables y necesarias en un país pobre, guerrillero, paramilitar y mafioso. Sin embargo, jamás pensé que existiera en nuestro portafolio una organización llamada “Familias Vergonzantes”. Sí señores, y no se rían que quizás mañana les toca a ustedes: esta fabulosa organización fue creada para ayudar a las familias que, por esos azares del destino, perdieron su riqueza material y sólo quedaron con la espiritual; entonces resultaron jodidos y además con un color rojizo en las mejillas símbolo de la vergüenza de ser pobre. Y es que ser pobre da pena cuando es culpa de uno y no del Estado. Ahora a estos caídos en desgracia les organizan kermés para ayudarlos a que coman carne y no lentejas para diferenciarse de los demás pobres que sí aceptan lo que les dejó el destino. Los vergonzantes, en cambio, no se acoplan a la desdicha de haber perdido todo lo que se robaron, incluida la dignidad, y se esconden detrás de la falta de oficio de unas ancianas desocupadas que hacen pasteles para venderlos y darle de comer a los cerdos que se robaron el país y que después fueron robados por un vivo menos bobo que sí supo quedarse con lo ajeno.
Ahora bien: Son familias porque están compuestas de varios miembros: mamá, papá, hijos e hijas y perrito chiquito y maricón. La familia es la célula de la sociedad, como lo define la iglesia católica. Todos ellos desocupados porque les da pena salir a buscar trabajo para pagarse la comida, y en cambio prefieren vivir de la caridad de sus congéneres que sí saben robar. Ahora, se les olvida que la iglesia también es la pervertida que anda con el cuentico ese de que el trabajo dignifica al hombre… háganle caso y salgan a trabajar, pónganle el pecho a la “pobreza” como lo hace el país que ustedes tienen sumido en la miseria. Asimismo, estas familias son vergonzantes porque, como lo define El diccionario de la Real Academia de la Lengua tiene (n) vergüenza. Aunque me gusta más la segunda acepción: Se dice regularmente de quien pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose. Entonces además de ladrones y pendejos son limosneros…, y para rematar ¡pobres! Pobres de corazón. Mejor dicho unos pobres hijueputas. No es fácil que una palabra cumpla con dos acepciones a la vez, pero estas pobres familias lo hacen: además de sentir vergüenza por su condición piden limosna y se esconden detrás de los ajados rostros de ancianas que ocultan tras la cocina la desdicha de haber visto un solo pene en toda su vida. Entonces los pobres se esconden detrás de unas pobres viejas para robar comida que debería ir para los pobres de verdad. Señor Presidente, usted que todo lo puede, póngale freno a esto; y no se preocupe que a usted nunca le va a tocar colgarse de las enaguas de unas ancianas consumadas por la desdicha, repito, de haber visto un solo pene a lo largo de toda su vida. Usted tiene a Tomás y a Jerónimo, benditos muchachos inteligentes. Y no se le olvide que ya va acumulando la tercera pensión presidencial.
Mis más sinceros saludos a los pobres de verdad. Los invito a que salgan a robar a esas ancianas desocupadas y a que agarren por las bolas a los vergonzantes que les están quitando la comida que les pertenece. ¡Además los están sacando del negocio! Si ustedes se pusieran a dirigir bancos o entraran al Congreso, créanme que estos hijueputas no dudarían en quemarlos, como le hicieron al mejor humorista de nuestro país cuando exhibía los tres dientes que le dejó el bazuco y oraba en el Concejo de Bogotá. Saludos, concejal Lucho, te llevamos en nuestros corazones.
Ahora bien: Son familias porque están compuestas de varios miembros: mamá, papá, hijos e hijas y perrito chiquito y maricón. La familia es la célula de la sociedad, como lo define la iglesia católica. Todos ellos desocupados porque les da pena salir a buscar trabajo para pagarse la comida, y en cambio prefieren vivir de la caridad de sus congéneres que sí saben robar. Ahora, se les olvida que la iglesia también es la pervertida que anda con el cuentico ese de que el trabajo dignifica al hombre… háganle caso y salgan a trabajar, pónganle el pecho a la “pobreza” como lo hace el país que ustedes tienen sumido en la miseria. Asimismo, estas familias son vergonzantes porque, como lo define El diccionario de la Real Academia de la Lengua tiene (n) vergüenza. Aunque me gusta más la segunda acepción: Se dice regularmente de quien pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose. Entonces además de ladrones y pendejos son limosneros…, y para rematar ¡pobres! Pobres de corazón. Mejor dicho unos pobres hijueputas. No es fácil que una palabra cumpla con dos acepciones a la vez, pero estas pobres familias lo hacen: además de sentir vergüenza por su condición piden limosna y se esconden detrás de los ajados rostros de ancianas que ocultan tras la cocina la desdicha de haber visto un solo pene en toda su vida. Entonces los pobres se esconden detrás de unas pobres viejas para robar comida que debería ir para los pobres de verdad. Señor Presidente, usted que todo lo puede, póngale freno a esto; y no se preocupe que a usted nunca le va a tocar colgarse de las enaguas de unas ancianas consumadas por la desdicha, repito, de haber visto un solo pene a lo largo de toda su vida. Usted tiene a Tomás y a Jerónimo, benditos muchachos inteligentes. Y no se le olvide que ya va acumulando la tercera pensión presidencial.
Mis más sinceros saludos a los pobres de verdad. Los invito a que salgan a robar a esas ancianas desocupadas y a que agarren por las bolas a los vergonzantes que les están quitando la comida que les pertenece. ¡Además los están sacando del negocio! Si ustedes se pusieran a dirigir bancos o entraran al Congreso, créanme que estos hijueputas no dudarían en quemarlos, como le hicieron al mejor humorista de nuestro país cuando exhibía los tres dientes que le dejó el bazuco y oraba en el Concejo de Bogotá. Saludos, concejal Lucho, te llevamos en nuestros corazones.
jueves, abril 17, 2008
Retomemos nuestro folclor
Cuando nació el General, famoso cantante de El Meneito, pensé que ya todo estaba perdido. Pero, unos años después vino el merengue house, encabezado por Proyecto Uno. Ahí sí dije apague y vámonos. De ese ismo nacieron famosas estrellas como Sandy y Papo, quienes durante años pensé que era uno solo: Sandy Papo, así como Ortega y Gasset o como el Viejo y el Mar. Me enteré de que eran dos el día que Sandy murió en un accidente de transito y dejó a Papo solo disfrutando de la fama.
Sin mencionar increíbles estrellas fugaces como Big Boy, los intérpretes del gran hit Mayonesa o Aserejé, que a pesar de su fugacidad marcaron historia, es importante citar esa frase de cajón que ya huele a viejo, a moho: todo tiempo pasado fue mejor. Cuando llegó el trance ahí sí pensé que todo estaba perdido ¿Música que nadie la toca? ¿Música que nadie la canta? ¿música que se baila como si fuéramos simios? Sin embargo, a su paso le salió el reguetón, como género altruista y simbólico que apela a la felicidad mediante la exhibición de mujeres semidesnudas que contonean las caderas y extienden los labios simulando una felación.
Cuando escuché el meneito extrañé la lambada, cuando escuhé el merengue house extrañé el meneito, cuando nació Big Boy extrañé el merengue house, cuando nació la música electrónica me sentí morir, hasta que la patria la salvó el reguetón. Entonces, ¿por qué no retomar esos ritmos que tan felices nos hicieron en las navidades? Buñuelo iba y buñuelo venía, natilla en la cara de la tía, los abuelos hacían el paso egipcio de el meneito, la lambada la bailaban los niños y las tías, sin pena de dejar entrever uno que otro gordito.
Así pues, retomemos nuestro folclor, esas que alguna vez parecían abominaciones pero que, en contraste con lo que ahora tenemos que oír, caen al oído mejor que la novena sinfonía de Beethoven.
Nota: Aclaro que el folclor que debería estar en nuestras raíces, el que de verdad nos pertenece, (música llanera, gaitas) está más perdido que la Atlántida. Lo que acabo de mencionar ni siquiera alcanza el calificativo de folclor. Lo aclaro por si algún lector metódico se siente ofendido.
Sin mencionar increíbles estrellas fugaces como Big Boy, los intérpretes del gran hit Mayonesa o Aserejé, que a pesar de su fugacidad marcaron historia, es importante citar esa frase de cajón que ya huele a viejo, a moho: todo tiempo pasado fue mejor. Cuando llegó el trance ahí sí pensé que todo estaba perdido ¿Música que nadie la toca? ¿Música que nadie la canta? ¿música que se baila como si fuéramos simios? Sin embargo, a su paso le salió el reguetón, como género altruista y simbólico que apela a la felicidad mediante la exhibición de mujeres semidesnudas que contonean las caderas y extienden los labios simulando una felación.
Cuando escuché el meneito extrañé la lambada, cuando escuhé el merengue house extrañé el meneito, cuando nació Big Boy extrañé el merengue house, cuando nació la música electrónica me sentí morir, hasta que la patria la salvó el reguetón. Entonces, ¿por qué no retomar esos ritmos que tan felices nos hicieron en las navidades? Buñuelo iba y buñuelo venía, natilla en la cara de la tía, los abuelos hacían el paso egipcio de el meneito, la lambada la bailaban los niños y las tías, sin pena de dejar entrever uno que otro gordito.
Así pues, retomemos nuestro folclor, esas que alguna vez parecían abominaciones pero que, en contraste con lo que ahora tenemos que oír, caen al oído mejor que la novena sinfonía de Beethoven.
Nota: Aclaro que el folclor que debería estar en nuestras raíces, el que de verdad nos pertenece, (música llanera, gaitas) está más perdido que la Atlántida. Lo que acabo de mencionar ni siquiera alcanza el calificativo de folclor. Lo aclaro por si algún lector metódico se siente ofendido.
viernes, abril 11, 2008
Las creencias sobre las que se estructura el Estado son una mentira. Las formas organizativas de los seres humanos son antinaturales, motivo por el que de ellas se derivan conflictos: la familia en la naturaleza es temporal, la mayoría de las veces. La fidelidad es escasa y va en contra de nuestra esencia; en otras palabras es un sacrificio. Cuando pensamos que los parámetros de comportamiento en los que se enmarcan nuestras acciones son inmodificables, y cometemos una violación a los principios que de ellos se desprenden, somos pecadores. Si no, hemos cometido un acto de ilegalidad. Y así vamos convirtiendo nuestra existencia en un cúmulo de represiones y miedos ilegítimos, que se derivan de imposiciones y reflexiones de la moral cristiana que, antes que una doctrina, es una forma de poder y de control social.
La violencia tiene múltiples causas superficiales o inmediatas (el hambre, la pobreza, la falta de educación) pero a ella subyace la relación del ser humano con las leyes y con su entorno, en disonancia con su naturaleza. Cuando el cuerpo pide una cosa y las leyes dictan otra estamos creando seres infelices o, indefectiblemente, destinados a traspasar los límites impuestos por la barrera moral de la cristiandad. No existe un solo Estado basado en la libertad de los hombres; el que más lo pregona es un remedo de dictadura demagógica y altamente nacionalista. La educación es un adoctrinamiento represivo que enseña a los niños a odiar la diferencia, pues resalta valores que se contraponen con el resto de las concepciones que existen sobre el mundo.
Acabar con la pobreza y con la inequidad es imposible en el marco de la sociedad que hemos construido. Un alto componente de jeraquización en el poder y la satanización de las pasiones crean humanos superfluos y con ansias de poder que niegan su naturaleza y su esencia. Este mundo fue construido por los cínicos y para los cínicos, los demás, los que no creemos que debemos estar enmarcados en los pensamientos de otros, los que no queremos negar lo que somos, tenemos la posibilidad de la infelicidad absoluta o del cinismo radical.
Porque somos animales de costumbres, rutinarios, nos comportamos como máquinas cualesquiera mal construidas. La capacidad de pensar el mundo fuera de este lugar común es remota; y la posibilidad de aplicarla, risible.
Dichos vicios ascienden desde la persona hacia la familia, corrompiendo núcleos de organización que se proyectan, posteriormente, hacia la política, donde ya todo está perdido, sin remedio. De ahí regresan a la sociedad leyes moralistas e insulsas que recalcan la mediocridad y nos dan un carácter de unidad endeble: el de pertenecer a un mismo lugar y estar bajo unos mismos preceptos de comportamiento. El Estado es, entonces, un estado de imbecilidad colectiva del que todos somos parte, por más que no queramos. Es una imposición, al igual que el resto de acciones y actuaciones que componen la vida de los cínicos.
La violencia tiene múltiples causas superficiales o inmediatas (el hambre, la pobreza, la falta de educación) pero a ella subyace la relación del ser humano con las leyes y con su entorno, en disonancia con su naturaleza. Cuando el cuerpo pide una cosa y las leyes dictan otra estamos creando seres infelices o, indefectiblemente, destinados a traspasar los límites impuestos por la barrera moral de la cristiandad. No existe un solo Estado basado en la libertad de los hombres; el que más lo pregona es un remedo de dictadura demagógica y altamente nacionalista. La educación es un adoctrinamiento represivo que enseña a los niños a odiar la diferencia, pues resalta valores que se contraponen con el resto de las concepciones que existen sobre el mundo.
Acabar con la pobreza y con la inequidad es imposible en el marco de la sociedad que hemos construido. Un alto componente de jeraquización en el poder y la satanización de las pasiones crean humanos superfluos y con ansias de poder que niegan su naturaleza y su esencia. Este mundo fue construido por los cínicos y para los cínicos, los demás, los que no creemos que debemos estar enmarcados en los pensamientos de otros, los que no queremos negar lo que somos, tenemos la posibilidad de la infelicidad absoluta o del cinismo radical.
Porque somos animales de costumbres, rutinarios, nos comportamos como máquinas cualesquiera mal construidas. La capacidad de pensar el mundo fuera de este lugar común es remota; y la posibilidad de aplicarla, risible.
Dichos vicios ascienden desde la persona hacia la familia, corrompiendo núcleos de organización que se proyectan, posteriormente, hacia la política, donde ya todo está perdido, sin remedio. De ahí regresan a la sociedad leyes moralistas e insulsas que recalcan la mediocridad y nos dan un carácter de unidad endeble: el de pertenecer a un mismo lugar y estar bajo unos mismos preceptos de comportamiento. El Estado es, entonces, un estado de imbecilidad colectiva del que todos somos parte, por más que no queramos. Es una imposición, al igual que el resto de acciones y actuaciones que componen la vida de los cínicos.
jueves, febrero 21, 2008
caminante no hay camino
Loable la marcha sobre ruedas que emprenden los policías discapacitados que se desplazan desde Medellín hacia Bogotá para pedir la liberación de sus compañeros secuestrados. Tan loable como la caminata del profesor Mocayo, y a su vez tan opuesta a la marchita capitalina que no superaba unas pocas cuadras y que se convirtió en una masificación publicitaria de ideas vacías y slogans llenos de odio, como el odio con el que matan las Farc.
A la marcha nacional en contra de las Farc le salió opositora; para movilizarse en torno a los crímenes de los paramilitares, del Estado, por la liberación de los secuestrados, etc, etc, etc. Pero tanta marchadera va a dejar a este país sin suelas en los zapatos, y Shakira va a tener que duplicar sus esfuerzos para hacer de la fundación Pies Descalzos una multinacional.
Camine y camine para quejarse, pero no para construir sociedad. El pueblo pide paz, pero el día en que le ponen al lado de su casa a un paramilitar o a un guerrillero reinsertado, se queja (no es para menos) y teme por su citadina y tranquila vida. Camine y camine que a este ritmo ya las marchas no tienen ningún valor; se desgastaron, ya nadie las mira, como al olvidado Emmanuel.
Linda la solidaridad, pero no cuando nace desde las vísceras del odio, sino con un sentido constructivo. Tanta caminata puede ser un primer paso, ojalá, para la unión colombiana, pero a su vez puede degenerar en la polarización del país, en el rechazo a la izquierda democrática, a Piedad Córdoba, a Carlos Gaviria…, a todo el que piense diferente.
Y es que si Colombia no aprende a reconocer la diferencia en términos políticos, religiosos, ideológicos y sexuales, entre muchos otros, seguiremos condenados a esta guerra infame. Porque acá no nos matamos porque sí, simple y sencillo, sino porque este país nunca ha sido incluyente. En otras palabras, esa caminadera no sirve sino para darle al monojojoi un motivo para reírse. Mejor dicho, no gaste suela ni llantas porque caminante no hay camino, más bien elija bien a la hora de votar.
A la marcha nacional en contra de las Farc le salió opositora; para movilizarse en torno a los crímenes de los paramilitares, del Estado, por la liberación de los secuestrados, etc, etc, etc. Pero tanta marchadera va a dejar a este país sin suelas en los zapatos, y Shakira va a tener que duplicar sus esfuerzos para hacer de la fundación Pies Descalzos una multinacional.
Camine y camine para quejarse, pero no para construir sociedad. El pueblo pide paz, pero el día en que le ponen al lado de su casa a un paramilitar o a un guerrillero reinsertado, se queja (no es para menos) y teme por su citadina y tranquila vida. Camine y camine que a este ritmo ya las marchas no tienen ningún valor; se desgastaron, ya nadie las mira, como al olvidado Emmanuel.
Linda la solidaridad, pero no cuando nace desde las vísceras del odio, sino con un sentido constructivo. Tanta caminata puede ser un primer paso, ojalá, para la unión colombiana, pero a su vez puede degenerar en la polarización del país, en el rechazo a la izquierda democrática, a Piedad Córdoba, a Carlos Gaviria…, a todo el que piense diferente.
Y es que si Colombia no aprende a reconocer la diferencia en términos políticos, religiosos, ideológicos y sexuales, entre muchos otros, seguiremos condenados a esta guerra infame. Porque acá no nos matamos porque sí, simple y sencillo, sino porque este país nunca ha sido incluyente. En otras palabras, esa caminadera no sirve sino para darle al monojojoi un motivo para reírse. Mejor dicho, no gaste suela ni llantas porque caminante no hay camino, más bien elija bien a la hora de votar.
martes, enero 29, 2008
Aló Presidente
- Aló… ¿Presidente?
- Sí
- Quería preguntarle en qué va la cosa con Chávez
- Si yo a ese marica lo vuelvo a ver voy a darle en la cara, y ojalá me graben esta llamada.
- Presidente… ¿Las Farc están derrotadas finalmente o esperamos un tercer mandato para que termine lo que prometió en su primer cuatrienio?
- Hombre…, la seguridad democrática ha funcionado: la industria ha crecido, las exportaciones están en un momento magnífico y la Far están arrinconadas, mejor dicho, tercer mandato sólo si hay hecatombe.
- Presidente, qué tan cierto es eso de que hay un grupo nuevo de paramilitares llamados “Águilas Negras”
- Si existen no tienen nada que ver con el Estado, ni mucho menos tienen una posición política porque a los paras ya los desmovilizamos en su totalidad y están purgando condena en las cárceles del país.
- ¿Entonces la guerrilla tiene algo de político? Porque si a los paras les aplicó, a la guerrilla también.
- No señor, esos son narcoterroristas, ellos no protegían a nadie, mientras que los paras sí.
- Presidente, y qué opina de las declaraciones de Rocío Arias
- Yo no sabía que ella tenía vínculos con el paramilitarismo, a pesar de que era una admiradora mía y de mi partido.
- Presidente, y ese escándalo del helicóptero que tanto le ha sacado en cara el señor Coronell… ¿tiene algo de cierto?
- Yo ya expliqué eso.
- Oigame, Presidente, me contaron que se clonó a sí mismo para poner personalmente una demanda por injuria y calumnia en Colombia mientras debutaba en Suiza, ¿qué tanto tiene eso de cierto?
- ¿Aló?, ¿Presidente? ¿Sigue en la línea?
- Sí
- Quería preguntarle en qué va la cosa con Chávez
- Si yo a ese marica lo vuelvo a ver voy a darle en la cara, y ojalá me graben esta llamada.
- Presidente… ¿Las Farc están derrotadas finalmente o esperamos un tercer mandato para que termine lo que prometió en su primer cuatrienio?
- Hombre…, la seguridad democrática ha funcionado: la industria ha crecido, las exportaciones están en un momento magnífico y la Far están arrinconadas, mejor dicho, tercer mandato sólo si hay hecatombe.
- Presidente, qué tan cierto es eso de que hay un grupo nuevo de paramilitares llamados “Águilas Negras”
- Si existen no tienen nada que ver con el Estado, ni mucho menos tienen una posición política porque a los paras ya los desmovilizamos en su totalidad y están purgando condena en las cárceles del país.
- ¿Entonces la guerrilla tiene algo de político? Porque si a los paras les aplicó, a la guerrilla también.
- No señor, esos son narcoterroristas, ellos no protegían a nadie, mientras que los paras sí.
- Presidente, y qué opina de las declaraciones de Rocío Arias
- Yo no sabía que ella tenía vínculos con el paramilitarismo, a pesar de que era una admiradora mía y de mi partido.
- Presidente, y ese escándalo del helicóptero que tanto le ha sacado en cara el señor Coronell… ¿tiene algo de cierto?
- Yo ya expliqué eso.
- Oigame, Presidente, me contaron que se clonó a sí mismo para poner personalmente una demanda por injuria y calumnia en Colombia mientras debutaba en Suiza, ¿qué tanto tiene eso de cierto?
- ¿Aló?, ¿Presidente? ¿Sigue en la línea?
jueves, enero 10, 2008
¿Para quién gobiernan?
La democracia habla de representatividad, participación e inclusión. Sin embargo, la democracia retrocede y se convierte en un elemento de poder para marginar al ciudadano común. Nadie es políticamente correcto, ya sea por nacimiento o por defecto. Colombia es un país que tiene aproximadamente tres millones y medio de desplazados, promediando entre cifras oficiales y de ONG’s; unos cinco millones de homosexuales, medio millón de personas que viven con VIH, diagnosticados, cuatro millones de desempleados, sin contar el subempleo, un 60% de colombianos viviendo en la pobreza…. El Congreso emite leyes para castigar la infidelidad, como si este fuera además de para-estado un estado clerical. Se escriben leyes para “castigar” a los parapolíticos con guante de seda, para atraer inversión extranjera…, entre cientos de kilos de papel untados de tinta. Válidos, pero no suficientes ni prioritarios. La comunidad homosexual sigue marginada después de arduos debates; los índices de VIH siguen creciendo y Colombia sigue sin una política clara de prevención. El desplazamiento no se detiene, y como si fuera poco los desplazados deben cumplir unos requisitos complejos y casi imposibles para demostrar su condición y recibir ayuda.
No hablo de las miles de víctimas de la violencia que no necesariamente son desplazados, ni de las poblaciones flotantes, producto del negocio de la coca. Tampoco de las poblaciones rurales que no cuentan con salud y para los que la pensión es una idea risible.
A la luz de estos datos surge la pregunta ¿acá para quién Gobiernan? La respuesta es suya.
No hablo de las miles de víctimas de la violencia que no necesariamente son desplazados, ni de las poblaciones flotantes, producto del negocio de la coca. Tampoco de las poblaciones rurales que no cuentan con salud y para los que la pensión es una idea risible.
A la luz de estos datos surge la pregunta ¿acá para quién Gobiernan? La respuesta es suya.
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