jueves, febrero 21, 2008

caminante no hay camino

Loable la marcha sobre ruedas que emprenden los policías discapacitados que se desplazan desde Medellín hacia Bogotá para pedir la liberación de sus compañeros secuestrados. Tan loable como la caminata del profesor Mocayo, y a su vez tan opuesta a la marchita capitalina que no superaba unas pocas cuadras y que se convirtió en una masificación publicitaria de ideas vacías y slogans llenos de odio, como el odio con el que matan las Farc.

A la marcha nacional en contra de las Farc le salió opositora; para movilizarse en torno a los crímenes de los paramilitares, del Estado, por la liberación de los secuestrados, etc, etc, etc. Pero tanta marchadera va a dejar a este país sin suelas en los zapatos, y Shakira va a tener que duplicar sus esfuerzos para hacer de la fundación Pies Descalzos una multinacional.

Camine y camine para quejarse, pero no para construir sociedad. El pueblo pide paz, pero el día en que le ponen al lado de su casa a un paramilitar o a un guerrillero reinsertado, se queja (no es para menos) y teme por su citadina y tranquila vida. Camine y camine que a este ritmo ya las marchas no tienen ningún valor; se desgastaron, ya nadie las mira, como al olvidado Emmanuel.

Linda la solidaridad, pero no cuando nace desde las vísceras del odio, sino con un sentido constructivo. Tanta caminata puede ser un primer paso, ojalá, para la unión colombiana, pero a su vez puede degenerar en la polarización del país, en el rechazo a la izquierda democrática, a Piedad Córdoba, a Carlos Gaviria…, a todo el que piense diferente.

Y es que si Colombia no aprende a reconocer la diferencia en términos políticos, religiosos, ideológicos y sexuales, entre muchos otros, seguiremos condenados a esta guerra infame. Porque acá no nos matamos porque sí, simple y sencillo, sino porque este país nunca ha sido incluyente. En otras palabras, esa caminadera no sirve sino para darle al monojojoi un motivo para reírse. Mejor dicho, no gaste suela ni llantas porque caminante no hay camino, más bien elija bien a la hora de votar.