miércoles, diciembre 15, 2010

Dios es Ateo

Dios hubiese renegado mil y un veces sobre la iglesia que lo representa, haciendo público el dolor de ver cómo unos hombres ambiciosos y perversos se llenan los bolsillos pregonando entre los pobres la igualdad, hablando de núcleos familiares cuando violan a los niños que los componen, pidiendo plata al pobre para beber vino todos los días en copas de oro que bien servirían para alimentar a una docena de jóvenes chocoanos. De seguro que Dios sería ateo si hubiese visto a torturadores y verdugos e inquisidores castigar a hombres y mujeres inocentes por sentir y vivir como seres humanos, con pasiones y gustos naturales como la fornicación o el deseo por la vecina o el vecino.
A Dios le habría molestado ver los lujos del Vaticano y contrastarlos con los millones de fieles pobres. Sentiría vergüenza por las joyas que ostentan sus representantes, por las obras de arte, el papa móvil, las copas de oro, las sotanas, los cinturoncitos rojos de seda… Si Dios hubiera vivido estaría molesto de ver cómo César Mauricio Velásquez representa a Colombia en su santa sede, con esa sonrisa pícara, con esa malicia indígena, con ese caminado lento y ambicioso.
A Dios le habría enfurecido ver cómo la iglesia atajó el pensamiento, el conocimiento del mundo que él creó para que habitáramos y nos sintiéramos a gusto; odiaría esa iglesia que todo lo oculta, que todo lo cubre debajo de sus sotanas, entre sus muros milenarios, entre sus iglesias cubiertas de sangre. El Dios revolucionario creador del cielo y de la tierra habría renegado sobre los fieles que lo siguen pero que asesinan médicos que practican abortos para salvar la vida de la madre. Dios, en el que yo creería, habría empalado a las monjas abusadoras de niñas en los colegios y no habría tenido piedad alguna de los dictadores y asesinos que acabaron con generaciones enteras. Dios no dejaría que sobre Colombia, además de la desgracia de la guerra y del odio urbano, cayeran rayos, truenos y gotas de agua que acaban con miles de hogares de pobres que dieron su diezmo para erigir iglesias durante siglos. Lo irónico es que ellos prefirieron darle antes una casa al señor que tener una sólida ellos mismos.

sábado, diciembre 04, 2010

Yo le hallo la razón a Uribe

Yo le hallo la razón a Uribe cuando dice que la justicia en Colombia no da garantías. Y no las da no sólo por el hecho de que a sus amigos los juzgarán y a lo poco les darán sólo unos cuantos años de condena con reducción de pena, purgando la culpa en sus casas con un brazalete electrónico sin pila amarrado a la muñeca.
La justicia acá no funciona porque los apartamenteros que son atrapados tratando de robar no son inculpados por el simple hecho de que al momento de la captura no estaban robando, sino intentándolo. Tampoco funciona porque la gran mayoría de las violaciones contra mujeres están impunes, y cuando éstas van a denunciar se les pregunta por lo tentador de la ropa que llevan puesta o por los tragos que se han tomado. Hombre, acá la justicia sigue siendo elitista y selectiva, todos tienen derecho a un abogado pero sólo los que tienen suficientes ingresos pueden tener uno que sirva para hacer ver correcto lo que a los ojos del sentido común está podrido. A los demás, en cambio, les toca acoplarse a la rata que delegue el Estado, imbéciles inútiles que apenas quieren tomar tinto cerca de los juzgados.
Yo no puedo creer en una justicia en la que no se ha procesado e inculpado al ex presidente Uribe por los atropellos que cometió, a pesar de las pocas buenas cosas que logró. Pero es que el fin no justifica los medios y la situación actual lo demuestra; Colombia en ruinas como hace 9 años. Tampoco creo en una justicia que le cuida el culo a un hombre que violó 140 niños y los picó en pedacitos y que aún cuando habla se ve estremecido, pero de placer.
¿Pero por qué se estremecen todos los políticos cuando Uribe dice que la justicia no da garantías? Pues porque si las diera todos estarían detrás de las rejas, evocando los horrores que cometieron robándose el ponqué del pueblo, masacrando, bebiéndose la salud y jugando tío rico con las pensiones de los colombianos.