lunes, diciembre 14, 2009
Cada vez veo la salida más y más apartada de este macroorganismo putrefacto llamado Colombia. Día a día se puebla la nación de más pobreza e insatisfacción, la indiferencia galopante nos hace olvidar al vecino, al amigo, al enemigo. Y el país se sigue tiñendo de sangre, los intelectuales se esfuman entre palabrería y politiquería, los políticos recitan poesía, los músicos no conocen de acordes, los periodistas son altoparlante de lo ruin. Acá no hay salida porque nunca hubo por donde entrar, no hay historia porque nadie la conoce, no hay literatura porque nadie la lee, no hay respeto porque nadie lo demanda. Los artistas pasaron de ser seres especiales a ser idiotas deformados en aulas de clase, y sin ninguna clase, sin sentido estético ni visión crítica más allá de la que calcaron de los imbéciles importados; ¿ahora quién regirá nuestro destino? ¿los ingenieros? ¿los literatos de universidad? ¿los bailarines de salón? ¿las putas de academia?
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