Señor periodista, ¿no se cansa de andar inmerso en un día a día anodino, pasajero, insulso? ¿No se cansa usted de andar para arriba y para abajo, recogiendo testimonios falsos de hombres y mujeres irreales para presentarlos ante una masa sin forma, amarga y desagradecida? ¿No lo abruma el silencio de lo que realmente importa y el estruendo de lo idiota? ¿No le molesta ser maquinaria de lo falso, puente de lo perverso, altoparlante de lo políticamente correcto pero socialmente injusto? ¿No preferiría, de vez en cuando, quitarse la corbata y salir en una bicicleta vociferando los kilos de perico que se mete su jefe, el sueldo que le pagan a usted, la seguridad social que le ofrecen, el horario al que lo tienen sometido?
No es su culpa, de eso estoy seguro, pero ello tampoco lo exime de la responsabilidad de ser un idiota útil que se entrega 12 horas al día a fines perversos que ensucian la mente de la humanidad. Usted es un productor de basura impresa, radial, audiovisual, mental, física… ¿Qué usted no siente responsabilidad por lo que pasa en este país? No me esperaba más, porque para eso lo entrenaron esos chanchos que sientan sus culos ante los micrófonos y que creen embelesar a todo un país con la sarta de mentiras que sale de sus bocas putrefactas, que hieden a mentiras y a restaurantes cinco estrellas, a buchanan’s.
Y a usted le ganó el ego, se siente lindo en esa pantalla del televisor, incorruptible en un mundo injusto. Se oye bonito por radio, se siente orgulloso de sobresalir entre las cuarenta millones de voces que agonizan en este país. Las historias que cuenta nos son las suyas, al fin y al cabo, usted es sólo un narrador de miseria, un amplificador de las decisiones de otros.
Por favor, ahora no me venga con el cuento de que usted hace literatura, que me tiene hastiado ese cuentico que se inventaron unos imbéciles que empezaron a tender puentes en la selva para cruzar ríos invisibles, teorizando lo obvio para hallar similitudes entre una vaca y un meteorito, corrompiendo lo incorruptible, subsanando lo intacto.
Tampoco me diga que quiere llegar a donde otros ya llegaron a afianzar poderes que no les pertenecen; ahí prima su vanidad, su ansia de pantalla, de maquillaje. ¿Quiere que lo vean los compañeros de colegio? Arrójese por el salto del Tequendama y sea, por primera vez, el protagonista de una historia, narrador narrado, marrano servido y engullido.
sábado, septiembre 20, 2008
jueves, septiembre 11, 2008
Callemos en nombre de la cordura
Hablar, esa habilidad comunicativa, es la posibilidad de validar la basura que se procesa en nuestro cerebro, que deviene, según algunos, del alma y que termina en acciones burdas y malintencionadas. ¿Alma? ¿Acciones malintencionadas? ¿Qué mierdas tiene que ver todo eso con la acción de hablar?
Esa acción inherente a la mayoría de los seres humanos, aprendida pero no aprehendida, debería ser abolida porque no es producto de la evolución sino de la involución de la especie. Gracias a la capacidad de hablar (bien o mal) llegó un loco como Hitler al poder, tenemos a un Uribe en la Presidencia de Colombia y se gastan miles de millones en los Congresos para poner de acuerdo a doscientos simios parlantes pero no pensantes. Gracias a la habilidad de hablar la gente pronuncia tatsi y no taxi..., gracias a la habilidad de hablar, relacionada con la de escribir, Poncho Rentería es uno de los columnistas más leídos y Walter Riso uno de los escritores más vendidos.
Gracias a la posibilidad de hablar existe una sección de farándula en todos los noticieros, presentada por tontas cada vez más tontas que fácilmente de ahí pasan a un programa de opinión, adivinen a qué...¡a hablar!, a opinar, como si en esos cerebros vacíos se procesara algo más aparte de mierda.
Cualquiera dirá que gracias a la habilidad de hablar, repito, relacionada con la de escribir, hay un Don Quijote, una Iliada o una Divina Comedia…, pero ¿cuántos colombianos han leído cualquiera de estos libros? Y en cambio ¿Cuántos no han gozado una y otra vez con las historias de chismes que salen de las descerebradas presentadoras de noticias? ¿Cuántas amas de casa no han mojado los calzones con las palabras del Presidente Uribe, con esa templanza, esa verraquera, ese empuje, esa putería? ¿Cuántos yupies idiotas no han creído que Claudia Gurisati (no conozco la grafía correcta de este apellido ni la quiero conocer) es la rubia teñida más inteligente del mundo?
Hago un llamado al silencio universal, por el bien de nuestros hijos, de nuestros oídos, de los pocos cerebros que quedan en buen estado en este ajado y maltrecho planeta. Por favor, callemos en nombre de la cordura.
Esa acción inherente a la mayoría de los seres humanos, aprendida pero no aprehendida, debería ser abolida porque no es producto de la evolución sino de la involución de la especie. Gracias a la capacidad de hablar (bien o mal) llegó un loco como Hitler al poder, tenemos a un Uribe en la Presidencia de Colombia y se gastan miles de millones en los Congresos para poner de acuerdo a doscientos simios parlantes pero no pensantes. Gracias a la habilidad de hablar la gente pronuncia tatsi y no taxi..., gracias a la habilidad de hablar, relacionada con la de escribir, Poncho Rentería es uno de los columnistas más leídos y Walter Riso uno de los escritores más vendidos.
Gracias a la posibilidad de hablar existe una sección de farándula en todos los noticieros, presentada por tontas cada vez más tontas que fácilmente de ahí pasan a un programa de opinión, adivinen a qué...¡a hablar!, a opinar, como si en esos cerebros vacíos se procesara algo más aparte de mierda.
Cualquiera dirá que gracias a la habilidad de hablar, repito, relacionada con la de escribir, hay un Don Quijote, una Iliada o una Divina Comedia…, pero ¿cuántos colombianos han leído cualquiera de estos libros? Y en cambio ¿Cuántos no han gozado una y otra vez con las historias de chismes que salen de las descerebradas presentadoras de noticias? ¿Cuántas amas de casa no han mojado los calzones con las palabras del Presidente Uribe, con esa templanza, esa verraquera, ese empuje, esa putería? ¿Cuántos yupies idiotas no han creído que Claudia Gurisati (no conozco la grafía correcta de este apellido ni la quiero conocer) es la rubia teñida más inteligente del mundo?
Hago un llamado al silencio universal, por el bien de nuestros hijos, de nuestros oídos, de los pocos cerebros que quedan en buen estado en este ajado y maltrecho planeta. Por favor, callemos en nombre de la cordura.
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