miércoles, octubre 14, 2009

y a usted, amigo colombiano, qué lo agobia

Este gobierno ha favorecido grupos económicos y actores armados abiertamente, sin ninguna vergüenza, ha legitimado la maquiavélica frase “el bien justifica los medios”, ha puesto a los pobres en contra de los pobres en vez de rebotarlos contra los ricos que se quedan con los subsidios de los pobres. Ha levantado un patriotismo peligroso que justifica el incremento probado de la pobreza por los números (que tanto gustan entre el Gobierno), ha acabado con la salud y ha desplazado a los trabajadores, justificado su explotación que dizque para generar trabajo, y el desempleo sigue creciendo. Ha traído empresas extranjeras que no pagan impuestos y que seguramente tampoco generan empleo o que se convierten en promotores de las cooperativas de trabajo asociado que tan bien caen entre los ricos porque los desprende de sus responsabilidades como patrones, los excluye de pagar pensión y salud al ministro de la protección social que se inventó un complejo sistema de robo a través de Internet. Este Gobierno también le devolvió a los colombianos la confianza, una confianza infundada en la adoración de los símbolos militares y de los embarazos no deseados que dejan los militares en las poblaciones olvidadas, en la aceptación moral de los paramilitares que todavía se pasean por los municipios colombianos, pero ahora como civiles sin que la llamada ley haga o diga nada porque ni la desbordada inversión militar, que se disfraza bajo el nombre de seguridad democrática, les ha dado la fuerza suficiente para ganarle a la ilegalidad. Mientras tanto, querido amigo colombiano, yo a usted lo veo preocupado porque Colombia no ha clasificado al mundial, o porque el simio del vecino país habla en contra de su Presidente, o porque a Piedad Córdoba la nominaron entre cuatrocientos personajes más al premio nobel de la paz. Mientras tanto, amigo colombiano, yo a usted lo veo preocupado por el referendo que legitima 4 años más de este hombre que usted tanto admira en el poder. No lo veo, en cambio, moralmente cuestionado por la inversión reciente que hizo el Gobierno para seguir abriendo la brecha entre ricos y pobres dándole a los empresarios millonarios más plata para que así los pobres sigan siendo más pobres… linda manera de iniciar una reforma agraria, una ley de tierras. Eso sí, todo se hace bajo la legalidad. Y me voy porque me dio dolor de estómago.

martes, octubre 13, 2009

Carta corta a Samuel Moreno

Samuel, te veías lindo en vestido de niño explorador y hablando por todos los medios de comunicación. Te luce el sombrero de rescatista, resalta el blanco de tus dientes. Ahora ¿Tuviste infancia? ¿Estabas jugando a los bomberos? Porque no quiero saber cuánto le costó a la ciudad esa parafernalia del simulacro del terremoto. ¿10.000 millones? ¿20.000? ¿30.000? De dónde salió la idea de poner a los oficinistas a capar día de trabajo para esa sinvergüencería. ¿Sabías que las oficinas de los niños ricos donde te pavoneaste serán las últimas en caerse, verdad? Debiste tumbar algunas casas en Ciudad Bolívar, ver cuánto tiempo demoraban en sacarte y de paso construir viviendas decentes, de esas que tanta falta hacen en esta ciudad, Samuel vecino, Samuel amigo. ¿Sabes que ni siquiera somos vecinos? Yo no tengo para pagar los servicios del barrio en el que vives, ni tampoco quiero ser amigo tuyo, me daría pena sacarte a la calle con ese sombrerito de bombero. Bueno, me despido no sin antes esperar los insultos de los yupies como tú, que felices caparon unas cuantas horas de trabajo, empolvaron sus feas corbatas y admiraron calzones baratos por debajo de los sastres de las secretarias acróbatas que bajaban en cuerdas los hábiles rescatistas.