martes, enero 29, 2008

Aló Presidente

- Aló… ¿Presidente?
- Sí
- Quería preguntarle en qué va la cosa con Chávez
- Si yo a ese marica lo vuelvo a ver voy a darle en la cara, y ojalá me graben esta llamada.
- Presidente… ¿Las Farc están derrotadas finalmente o esperamos un tercer mandato para que termine lo que prometió en su primer cuatrienio?
- Hombre…, la seguridad democrática ha funcionado: la industria ha crecido, las exportaciones están en un momento magnífico y la Far están arrinconadas, mejor dicho, tercer mandato sólo si hay hecatombe.
- Presidente, qué tan cierto es eso de que hay un grupo nuevo de paramilitares llamados “Águilas Negras”
- Si existen no tienen nada que ver con el Estado, ni mucho menos tienen una posición política porque a los paras ya los desmovilizamos en su totalidad y están purgando condena en las cárceles del país.
- ¿Entonces la guerrilla tiene algo de político? Porque si a los paras les aplicó, a la guerrilla también.
- No señor, esos son narcoterroristas, ellos no protegían a nadie, mientras que los paras sí.
- Presidente, y qué opina de las declaraciones de Rocío Arias
- Yo no sabía que ella tenía vínculos con el paramilitarismo, a pesar de que era una admiradora mía y de mi partido.
- Presidente, y ese escándalo del helicóptero que tanto le ha sacado en cara el señor Coronell… ¿tiene algo de cierto?
- Yo ya expliqué eso.
- Oigame, Presidente, me contaron que se clonó a sí mismo para poner personalmente una demanda por injuria y calumnia en Colombia mientras debutaba en Suiza, ¿qué tanto tiene eso de cierto?
- ¿Aló?, ¿Presidente? ¿Sigue en la línea?

jueves, enero 10, 2008

¿Para quién gobiernan?

La democracia habla de representatividad, participación e inclusión. Sin embargo, la democracia retrocede y se convierte en un elemento de poder para marginar al ciudadano común. Nadie es políticamente correcto, ya sea por nacimiento o por defecto. Colombia es un país que tiene aproximadamente tres millones y medio de desplazados, promediando entre cifras oficiales y de ONG’s; unos cinco millones de homosexuales, medio millón de personas que viven con VIH, diagnosticados, cuatro millones de desempleados, sin contar el subempleo, un 60% de colombianos viviendo en la pobreza…. El Congreso emite leyes para castigar la infidelidad, como si este fuera además de para-estado un estado clerical. Se escriben leyes para “castigar” a los parapolíticos con guante de seda, para atraer inversión extranjera…, entre cientos de kilos de papel untados de tinta. Válidos, pero no suficientes ni prioritarios. La comunidad homosexual sigue marginada después de arduos debates; los índices de VIH siguen creciendo y Colombia sigue sin una política clara de prevención. El desplazamiento no se detiene, y como si fuera poco los desplazados deben cumplir unos requisitos complejos y casi imposibles para demostrar su condición y recibir ayuda.

No hablo de las miles de víctimas de la violencia que no necesariamente son desplazados, ni de las poblaciones flotantes, producto del negocio de la coca. Tampoco de las poblaciones rurales que no cuentan con salud y para los que la pensión es una idea risible.

A la luz de estos datos surge la pregunta ¿acá para quién Gobiernan? La respuesta es suya.