Dios hubiese renegado mil y un veces sobre la iglesia que lo representa, haciendo público el dolor de ver cómo unos hombres ambiciosos y perversos se llenan los bolsillos pregonando entre los pobres la igualdad, hablando de núcleos familiares cuando violan a los niños que los componen, pidiendo plata al pobre para beber vino todos los días en copas de oro que bien servirían para alimentar a una docena de jóvenes chocoanos. De seguro que Dios sería ateo si hubiese visto a torturadores y verdugos e inquisidores castigar a hombres y mujeres inocentes por sentir y vivir como seres humanos, con pasiones y gustos naturales como la fornicación o el deseo por la vecina o el vecino.
A Dios le habría molestado ver los lujos del Vaticano y contrastarlos con los millones de fieles pobres. Sentiría vergüenza por las joyas que ostentan sus representantes, por las obras de arte, el papa móvil, las copas de oro, las sotanas, los cinturoncitos rojos de seda… Si Dios hubiera vivido estaría molesto de ver cómo César Mauricio Velásquez representa a Colombia en su santa sede, con esa sonrisa pícara, con esa malicia indígena, con ese caminado lento y ambicioso.
A Dios le habría enfurecido ver cómo la iglesia atajó el pensamiento, el conocimiento del mundo que él creó para que habitáramos y nos sintiéramos a gusto; odiaría esa iglesia que todo lo oculta, que todo lo cubre debajo de sus sotanas, entre sus muros milenarios, entre sus iglesias cubiertas de sangre. El Dios revolucionario creador del cielo y de la tierra habría renegado sobre los fieles que lo siguen pero que asesinan médicos que practican abortos para salvar la vida de la madre. Dios, en el que yo creería, habría empalado a las monjas abusadoras de niñas en los colegios y no habría tenido piedad alguna de los dictadores y asesinos que acabaron con generaciones enteras. Dios no dejaría que sobre Colombia, además de la desgracia de la guerra y del odio urbano, cayeran rayos, truenos y gotas de agua que acaban con miles de hogares de pobres que dieron su diezmo para erigir iglesias durante siglos. Lo irónico es que ellos prefirieron darle antes una casa al señor que tener una sólida ellos mismos.
miércoles, diciembre 15, 2010
sábado, diciembre 04, 2010
Yo le hallo la razón a Uribe
Yo le hallo la razón a Uribe cuando dice que la justicia en Colombia no da garantías. Y no las da no sólo por el hecho de que a sus amigos los juzgarán y a lo poco les darán sólo unos cuantos años de condena con reducción de pena, purgando la culpa en sus casas con un brazalete electrónico sin pila amarrado a la muñeca.
La justicia acá no funciona porque los apartamenteros que son atrapados tratando de robar no son inculpados por el simple hecho de que al momento de la captura no estaban robando, sino intentándolo. Tampoco funciona porque la gran mayoría de las violaciones contra mujeres están impunes, y cuando éstas van a denunciar se les pregunta por lo tentador de la ropa que llevan puesta o por los tragos que se han tomado. Hombre, acá la justicia sigue siendo elitista y selectiva, todos tienen derecho a un abogado pero sólo los que tienen suficientes ingresos pueden tener uno que sirva para hacer ver correcto lo que a los ojos del sentido común está podrido. A los demás, en cambio, les toca acoplarse a la rata que delegue el Estado, imbéciles inútiles que apenas quieren tomar tinto cerca de los juzgados.
Yo no puedo creer en una justicia en la que no se ha procesado e inculpado al ex presidente Uribe por los atropellos que cometió, a pesar de las pocas buenas cosas que logró. Pero es que el fin no justifica los medios y la situación actual lo demuestra; Colombia en ruinas como hace 9 años. Tampoco creo en una justicia que le cuida el culo a un hombre que violó 140 niños y los picó en pedacitos y que aún cuando habla se ve estremecido, pero de placer.
¿Pero por qué se estremecen todos los políticos cuando Uribe dice que la justicia no da garantías? Pues porque si las diera todos estarían detrás de las rejas, evocando los horrores que cometieron robándose el ponqué del pueblo, masacrando, bebiéndose la salud y jugando tío rico con las pensiones de los colombianos.
La justicia acá no funciona porque los apartamenteros que son atrapados tratando de robar no son inculpados por el simple hecho de que al momento de la captura no estaban robando, sino intentándolo. Tampoco funciona porque la gran mayoría de las violaciones contra mujeres están impunes, y cuando éstas van a denunciar se les pregunta por lo tentador de la ropa que llevan puesta o por los tragos que se han tomado. Hombre, acá la justicia sigue siendo elitista y selectiva, todos tienen derecho a un abogado pero sólo los que tienen suficientes ingresos pueden tener uno que sirva para hacer ver correcto lo que a los ojos del sentido común está podrido. A los demás, en cambio, les toca acoplarse a la rata que delegue el Estado, imbéciles inútiles que apenas quieren tomar tinto cerca de los juzgados.
Yo no puedo creer en una justicia en la que no se ha procesado e inculpado al ex presidente Uribe por los atropellos que cometió, a pesar de las pocas buenas cosas que logró. Pero es que el fin no justifica los medios y la situación actual lo demuestra; Colombia en ruinas como hace 9 años. Tampoco creo en una justicia que le cuida el culo a un hombre que violó 140 niños y los picó en pedacitos y que aún cuando habla se ve estremecido, pero de placer.
¿Pero por qué se estremecen todos los políticos cuando Uribe dice que la justicia no da garantías? Pues porque si las diera todos estarían detrás de las rejas, evocando los horrores que cometieron robándose el ponqué del pueblo, masacrando, bebiéndose la salud y jugando tío rico con las pensiones de los colombianos.
viernes, septiembre 24, 2010
El silencio de los buenos
Encarno un desencanto ardiente por la majestuosa obra de teatro que vivimos, la pantomima del conocimiento, el desconcierto de los sabios, el olvido de los buenos, el altoparlante de los bandidos, todos bandidos de pensamiento: la idea es el primer paso del acto, es la gestación, la incubación del morbo humano que hierve entre feromona mezclada con perfume barato, todo para ocultar lo que somos, a lo que realmente olemos, lo que verdaderamente queremos tocar. Me avergüenzo de esta humanidad pendenciera que se preocupa por ocultar su naturaleza detrás de instituciones políticamente correctas, todas movidas entre las perversiones mimetizadas de las cabezas que llevaron las ideas a un segundo estadio convirtiéndolas en actos palpables como la esperma. Reniego del amor, de la honestidad, de la política. Son, respectivamente, egoísmo, engaño e inmoralidad pública. Reniego sin que por ello deje de temblar con gusto cuando ante mis ojos se menean unas lindas nalgas, sin que siga diciendo siempre lo intrínsecamente correcto y sin que cada vez que escucho a un político hablar piense que le está haciendo oposición a los que juegan del lado correcto con el silencio como su eterno cómplice.
viernes, septiembre 10, 2010
Elegías de simios parlantes y ratas escribanas
¿Quién va a escribir nuestra historia? No lo sé y afortunadamente no viviré para verlo ni tampoco para leerla. No imagino a un hombre buscando en el periódico El Tiempo indicios para narrar la hecatombe de la era Uribe. ¿cómo lo describiría, a Uribe? Pequeñajo alborotado que viste de forma campechana y habla inglés fluido, fue el presidente de Colombia antes de la invasión gringa. ¿Y cómo haría para enteder El Tiempo como fuente? Fue propiedad del entonces vicepresidente del pequeñajo bilingüe, pero después se lo vendieron a un grupo español que tenía más propiedades en Colombia que el rey de España durante la Colonia en el S XVII. El mismo periódico sirvió para abrirle las puertas a su primo, quien era ministro de defensa y nieto de ex presidente, para que se convirtiera en el próximo presidente de Colombia. Durante su campaña presidencial éste hizo quedar en ridículo a un maestro universitario enfermo de parkinson que también buscaba la presidencia, el cual como alcalde se vistió de bufón y se casó sobre un elefante.
Y si el historiador pretende hacer microhistoria y partiera del indicio de la conversación de Uribe con al mechuda cuando le decía si lo llego a ver le voy a dar en la cara, marica, ¿qué podrán escribir sobre nosotros? ¿Qué nuestro presidente andaba con hombres que tenían nombre de mujer y que gobernaba a punta de insultos telefónicos? Y si le da por hacer historia de los de abajo ¿cómo caracterizaría esta masa informe para verla como forjadora del presente? Marchantes asiduos de la carrera séptima, los colombianos encontraron en esta forma de manifestarse una manera de faltar al trabajo y de sentir que tienen un compromiso social. La determinante económica sería que el día de marcha seguía siendo pago por los patronos.
Si el investigador se basara en la historia cultural para escribir a los colombianos, tendría que hacer trabajo etnográfico sobre la morcilla, el vallenato, el chunchullo, el santo cachón, los 31 de diciembre y la canción de faltan cinco pa las 12 para decir que fuimos, sin lugar a dudas, una sociedad con un particular sentido de la estética.
Y si en doscientos años el giro lingüístico no ha desaparecido, el historiador no dudaría en analizar el significado que tiene que una sociedad sea capaz de empelotar a Yidis Medina en una revista y que la misma se venda. Afortunadamente, después de la deconstrucción de signos y de sus significados ocultos la conclusión sería que Yidis nunca existió, que no la tuvimos que ver nunca caminar con sus gelatinosas carnes entre los honorables parlamentarios. Respiro profundo y repito con satisfacción, afortunadamente no viviré para verlo ni para leerla.
Y si el historiador pretende hacer microhistoria y partiera del indicio de la conversación de Uribe con al mechuda cuando le decía si lo llego a ver le voy a dar en la cara, marica, ¿qué podrán escribir sobre nosotros? ¿Qué nuestro presidente andaba con hombres que tenían nombre de mujer y que gobernaba a punta de insultos telefónicos? Y si le da por hacer historia de los de abajo ¿cómo caracterizaría esta masa informe para verla como forjadora del presente? Marchantes asiduos de la carrera séptima, los colombianos encontraron en esta forma de manifestarse una manera de faltar al trabajo y de sentir que tienen un compromiso social. La determinante económica sería que el día de marcha seguía siendo pago por los patronos.
Si el investigador se basara en la historia cultural para escribir a los colombianos, tendría que hacer trabajo etnográfico sobre la morcilla, el vallenato, el chunchullo, el santo cachón, los 31 de diciembre y la canción de faltan cinco pa las 12 para decir que fuimos, sin lugar a dudas, una sociedad con un particular sentido de la estética.
Y si en doscientos años el giro lingüístico no ha desaparecido, el historiador no dudaría en analizar el significado que tiene que una sociedad sea capaz de empelotar a Yidis Medina en una revista y que la misma se venda. Afortunadamente, después de la deconstrucción de signos y de sus significados ocultos la conclusión sería que Yidis nunca existió, que no la tuvimos que ver nunca caminar con sus gelatinosas carnes entre los honorables parlamentarios. Respiro profundo y repito con satisfacción, afortunadamente no viviré para verlo ni para leerla.
jueves, julio 29, 2010
Dejemos los pezones para morder
Es fácil abanderarse de causas pelando las tetas, haciendo marchas de medio kilómetro en horas laborales o escuchando a María Isabel Rueda los domingos al mediodía.
En la Revista Soho algunas actrices se empelotaron para cumplir la promesa que hicieron: si se aprobaba una ley ellas pelarían el cuero para alimentar a más de un pajuelo en sus noches en vela. No tengo nada en contra de las tetas, por favor, lindas todas, hasta las de mentiras. Pero no dejemos que se intrometan más fuera de nuestras sábanas. Las leyes no se hacen con tetas, las congresistas no se eligen porque si quedan electas muestran las tetas, en la televisión no solo podemos escribir historias sobre tetas. Si las quieren pelar ¡ánimo! que yo las apoyo, busquemos motivos para que las muestren, pero destetizemos las causas políticas y la deliberación seria, dejemos los pezones para morder.
En la Revista Soho algunas actrices se empelotaron para cumplir la promesa que hicieron: si se aprobaba una ley ellas pelarían el cuero para alimentar a más de un pajuelo en sus noches en vela. No tengo nada en contra de las tetas, por favor, lindas todas, hasta las de mentiras. Pero no dejemos que se intrometan más fuera de nuestras sábanas. Las leyes no se hacen con tetas, las congresistas no se eligen porque si quedan electas muestran las tetas, en la televisión no solo podemos escribir historias sobre tetas. Si las quieren pelar ¡ánimo! que yo las apoyo, busquemos motivos para que las muestren, pero destetizemos las causas políticas y la deliberación seria, dejemos los pezones para morder.
sábado, julio 03, 2010
Sobre la intelectualidad
Los intelectuales me aburren, son sosos, amargados, infértiles de humor, áridos. Desbordados ellos en su afán de razonar lo irracional rozan los límites del absurdo y se encierran en ese espacio improductivo que los psicoanalistas llaman el yo. Tampoco me gustan los poetas de este siglo, no tanto por ellos sino por ese afán desmedido de parecerse a lo que no fueron porque nacieron doscientos años después que sus ídolos, y los parieron entre ruidos de carros, discursos de Bush y mundiales de fútbol. Digámonos la verdad y es que, sumergidos en toda esa basura, no se puede escribir poesía, es una utopía, un sinsentido más allá de la razón misma de los aburridos intelectuales que creen hacer un oficio útil cuando hay tanta mente obtusa, tanto político. Y es que ver edificios y pavimento en las cantidades de la modernización espantó a las musas que, para sobrevivir, decidieron disfrazarse de putas baratas y pararse en la avenida 19 para dar paso a la literatura urbana e inspirar poeticas de academia, literatos de esos que se masturban a ambas manos de solo pensar que son un Rimbaud o un Baudelaire. Huelen todos a ese tufo de vino barato que solo puede referirse a su entorno y que disfraza el asco del desarrollo contenido entre capas de asfalto y publicidad desmedida que atiborra los bolsillos de tanto yuppie con blackberry, de tanta india fea vestida de channel chimbo, de tanto dientón hablando de infraestructura, de tanto hijueputa vivo caminando entre nosotros.
sábado, abril 24, 2010
Qué sería de Colombia sin la guerra
Hombre, a mí ya pocas cosas me asombran. Y cada vez que quiero dejar esta quejadera que suena a vejete amargado se aparece ante mis ojos la inmundicia del mundo: de la iglesia católica, del gobierno, de la política. Para las cosas buenas está esa sección de Bancolombia en el noticiero del medio día y además presentada por actrices con tetas bien puestas y cuyos culos impostados dan ganas de apretar. Para las cosas malas, pero ornamentadas con palabras bonitas, están todos los periodistas detractores del régimen que le soplan a éste en la nuca día y noche, tanto que ya aburren a los lectores ávidos, cada vez más, de noticias aberrantes y vulgares que sorprendan a nuestra poco sorprendente naturaleza tropical.
Hace poco se descubrió para qué servía el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), el aparato ideológico del Estado que tantos problemas ha suscitado en los últimos años porque escándalo tras escándalo fueron levantando la podredumbre que se gestaba entre las mentes de los artífices del terror. Y, hombre, la verdad sea dicha: el miedo es necesario para perpetuarse en el poder, más para los militaristas que hallan su razón de ser en el caos social que emerge de su misma postura política que lleva tras de sí una estela de pobreza inmisericorde. Me atrevo a ir más profundo y decir que la estructura del capitalismo está tan bien montada que a medida que la pobreza se multiplica las oportunidades decrecen y, asimismo, los pobres se unen a la guerra a falta de otros caminos y engordan las filas de la guerrilla, y tiñen las páginas de los periódicos de dolor alimentando el miedo entre la sociedad para que ésta elija a los que van a acabar con esa guerra que, estructuralmente, es imposible de acabar. Y es que en algo nos tenemos que ocupar; el circo romano lo cerraron y lo trasladaron al televisor porque nuestra naturaleza voyerista requiere de la desgracia ajena para así soportar la tragedia propia. Y entonces, si acaban la guerra ¿En qué nos vamos a ocupar los colombianos? A Gabo está que se lo lleva la pelona, Uribe no puede ser reelegido, tirofijo está bajo tierra, Carlos Castaño bebe whiskey en Suiza, el Das será desmantelado, de las empresas ladronas y propagadoras de la pobreza no habla nadie por miedo a perder el empleo como forjadores independientes de opinión… Hombre, dígame usted, qué sería de Colombia sin la guerra.
Hace poco se descubrió para qué servía el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), el aparato ideológico del Estado que tantos problemas ha suscitado en los últimos años porque escándalo tras escándalo fueron levantando la podredumbre que se gestaba entre las mentes de los artífices del terror. Y, hombre, la verdad sea dicha: el miedo es necesario para perpetuarse en el poder, más para los militaristas que hallan su razón de ser en el caos social que emerge de su misma postura política que lleva tras de sí una estela de pobreza inmisericorde. Me atrevo a ir más profundo y decir que la estructura del capitalismo está tan bien montada que a medida que la pobreza se multiplica las oportunidades decrecen y, asimismo, los pobres se unen a la guerra a falta de otros caminos y engordan las filas de la guerrilla, y tiñen las páginas de los periódicos de dolor alimentando el miedo entre la sociedad para que ésta elija a los que van a acabar con esa guerra que, estructuralmente, es imposible de acabar. Y es que en algo nos tenemos que ocupar; el circo romano lo cerraron y lo trasladaron al televisor porque nuestra naturaleza voyerista requiere de la desgracia ajena para así soportar la tragedia propia. Y entonces, si acaban la guerra ¿En qué nos vamos a ocupar los colombianos? A Gabo está que se lo lleva la pelona, Uribe no puede ser reelegido, tirofijo está bajo tierra, Carlos Castaño bebe whiskey en Suiza, el Das será desmantelado, de las empresas ladronas y propagadoras de la pobreza no habla nadie por miedo a perder el empleo como forjadores independientes de opinión… Hombre, dígame usted, qué sería de Colombia sin la guerra.
martes, abril 13, 2010
¿Quién es José Galat?

Este honorable colombiano nació antes de la guerra de los mil días, se entrevistó con Roosevelt durante la separación de Panamá de nuestra gran nación, ha enterrado a todos los presidentes colombianos desde Rafael Nuñez, vio nacer a Manuel Marulanda y se entristeció cuando el joven carnicero se anexó a las guerrillas liberales de autodefensa. Asesoró a López Pumarejo en la ley 200 de 1936 sobre la reforma agraria, le susurró al oído a Rojas Pinilla cómo tomarse el poder y, sin embargo y aunque usted no lo crea, sigue con ánimos para hacer campaña política. Tiene una sólida formación como momia de museo y ha retado a la muerte haciéndole pistola con los mismos dos dedos con que mostró el número de su tarjetón electoral. Pertenece al partido conservador no por su filiación con el autoritarismo rampante sino porque, literalmente, se conserva en formol y a alguien le tiene que dar las gracias. Este maravilloso hombre pudo haber llegado a la presidencia de nuestro país si los izquierdosos que se toman los medios de comunicación no le hubieran salido al paso a sus ideas de orden y bienestar basadas en la evocación de espadas, catapultas y demás armas de antaño con las que piensa derrotar a los cachiporros. Este político fue derrotado, también, por Juan Manuel Santos, Noemí Sanín y otros de sus colegas, a pesar de sus grandes ideas y ahora se encuentra al borde de la locura y en tremenda borrachera despilfarrando los trescientos ochenta millones que le entregaron por la reposición de los votos. Para completar la celebración está desempolvando el traje con el que se casó hace 75 años, el mismo con el que piensa asistir al funeral de Fidel Castro: hasta al comunismo alcanzó a enterrar este visionario del orden y del bienestar social.
jueves, marzo 18, 2010
¡Arias Presidente, porque más cínico e hijueputa siempre es posible!
El hijito de Lara Bonilla sale dando traspiés en Corferias y se enfrenta a un celador; tambaleándose, como su elección en el Congreso. El nené no sabe que donde le pongan la mano lo dejan sentado. ¿Estaría tomando whiskey con el registrador? Porque dicen por ahí que mientras los ciudadanos comunes que son obligados por la dictadura a ser jurados de votación gratis, allá arriba se repartían trago las ratas que sí reciben sueldo…
Pero la bacanal del registrador y la borrachera del delfincito Lara son apenas un abreboca de lo que pasó; a los actores los desplazaron los paramilitares. Justo cuando pensamos que nada en Colombia era superior a la farándula, salió elegido el hijo de la gata junto con otros 7 congresistas de un nuevo partido llamado PIN (Partido de Integración Nacional). Sí señores, de nuevo los paras se toman el poder, a pesar de las múltiples extradiciones; ellos son el eje que articula e integra a la colombianidad.
Pobre Aura Cristina, 1800 votos sacó a pesar de esas apretadas nalgas y de su empelotada en SOHO; esos voticos apenas darían para mi elección a edil de suba. Y, la niña que prometía empelotarse en la misma revista si ganaba tendrá que cubrir sus carnes o, simplemente, asumir que en el Congreso se debe legislar y en las revistas porno empelotarse para empezar así una carrera como modelo de calendario de taller. Pero no es lo suficientemente atractiva para dedicarse a la pornografía: no es lo mismo una modelo estándar que una congresista que levante las pasiones de los parapolíticos. Cuando pienso en esas nalgas revoloteando por el senado evoco a Holguín Sardi reemplazando el habitual sueño y rindiéndose a sus pasiones, dejando escapar una que otra pajita en los debates de agro ingreso seguro del próximo gobierno de Andrés Felipe Arias.
Mientras tanto, Nicolás Uribe está sentado en un café de la 70 llorando junto con sus compañeritos de lucha, perdón, de Universidad, la pérdida de su curul. El Polo democrático se queda sin Presidente y por ahí derecho deja a Bogotá sin Alcalde; Noemí rebuzna porque la empresa que contrataron para contar sus voticos apenas podría manejar una base de datos en Excel; Andrés Felipe Arias advierte desde ya que le van a robar su candidatura por el partido conservador y seguro espera que se forme un grupo de derecha radical para que lo suba al poder a la fuerza, justo como se merece este país de ratas y demócratas de mentiras. ¡Arias Presidente, porque más cínico e hijueputa siempre es posible!
Pero la bacanal del registrador y la borrachera del delfincito Lara son apenas un abreboca de lo que pasó; a los actores los desplazaron los paramilitares. Justo cuando pensamos que nada en Colombia era superior a la farándula, salió elegido el hijo de la gata junto con otros 7 congresistas de un nuevo partido llamado PIN (Partido de Integración Nacional). Sí señores, de nuevo los paras se toman el poder, a pesar de las múltiples extradiciones; ellos son el eje que articula e integra a la colombianidad.
Pobre Aura Cristina, 1800 votos sacó a pesar de esas apretadas nalgas y de su empelotada en SOHO; esos voticos apenas darían para mi elección a edil de suba. Y, la niña que prometía empelotarse en la misma revista si ganaba tendrá que cubrir sus carnes o, simplemente, asumir que en el Congreso se debe legislar y en las revistas porno empelotarse para empezar así una carrera como modelo de calendario de taller. Pero no es lo suficientemente atractiva para dedicarse a la pornografía: no es lo mismo una modelo estándar que una congresista que levante las pasiones de los parapolíticos. Cuando pienso en esas nalgas revoloteando por el senado evoco a Holguín Sardi reemplazando el habitual sueño y rindiéndose a sus pasiones, dejando escapar una que otra pajita en los debates de agro ingreso seguro del próximo gobierno de Andrés Felipe Arias.
Mientras tanto, Nicolás Uribe está sentado en un café de la 70 llorando junto con sus compañeritos de lucha, perdón, de Universidad, la pérdida de su curul. El Polo democrático se queda sin Presidente y por ahí derecho deja a Bogotá sin Alcalde; Noemí rebuzna porque la empresa que contrataron para contar sus voticos apenas podría manejar una base de datos en Excel; Andrés Felipe Arias advierte desde ya que le van a robar su candidatura por el partido conservador y seguro espera que se forme un grupo de derecha radical para que lo suba al poder a la fuerza, justo como se merece este país de ratas y demócratas de mentiras. ¡Arias Presidente, porque más cínico e hijueputa siempre es posible!
miércoles, febrero 10, 2010
Sobre la flora y la fauna política de mi país
Hay un jugador de fútbol en Colombia al que le gusta echar tiros al aire y que se jacta de tener la verga más grande del continente. No contento con haber salido directamente desde Tuluá (pequeño pueblo colombiano) hacia la capital a jugar a la selección Colombia terminó en Italia devorando ávidamente las tiernas carnes de las modelos italianas que seguramente compartía con Berlusconi. Pero después de ser una estrella fugaz en el deporte, este negro ávido de fama se lanzó al estrellato exhibiendo su mondá en la revista más leída del país entre los ricos con ínfulas de intelectuales, SOHO. Amas de casa escandalizadas metieron la revista debajo de sus camas y soñaban con empuñar la verga del “Tino Asprilla”, como le decía la fanaticada colombiana, mientras miraban con desprecio los colgajos que salían de los cuerpos de sus maridos. Después de que la metronomía popular se encargó de desatar toda suerte teorías sobre cuánto photoshop tenía la foto y justo cuando el negro pasaba al olvido, éste nos sorprendió dando disparos al aire en su Yate o en su residencia, no recuerdo porqué, pues alguien le impedía meter a unas putitas a que gozaran de su tremendo rollo de carne. Ya todos lo dábamos por muerto y….. cuando iba pasando al olvido del que no hay regreso, se levantó como el Ave Fénix e hizo su aparición triunfal en un realitie de televisión. De eso hace ya, más o menos, tres años en los que el negro, quizá, fue gastando sus ahorros en Buchanan’s 18 años, putas, fotografías obscenas y demás… y cuando todo Colombia se preguntaba “mama, qué será lo que quiere el negro” salió ante la fanaticada con el sologan: “el tino se la mete toda por ti”. ¡Dios mío!, sálvame de esa penetración, pensamos, pero el slogan no era para un puti club, ni mucho menos, sino para avanzar a pasos agigantados en la política colombiana. Ahora tendrás, mi querido negro, que empelotarte otra vez y agarrar a vergazos a la señora de 50 años del partido de la U que prometió empelotarse si ganaba (Dios nos libre de que saque un solo voto ese monstruo), o entrar a dar la batalla más sangrienta de tu vida compitiendo contra la potra zaina, nuestra querida Aura Cristina Geithner que se lanza al senado con el magnífico slogan “un bizcocho con el 48”. Suerte, querido Tino, y tranquilo que si pierdes ésta seguro darás de qué hablar el día de mañana.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)