sábado, junio 28, 2008

Digamos adiós a la Iglesia para siempre

No es extraño que en Colombia y en otros países clericales, pero constitucionalmente laicos, la iglesia sea consultada por periodistas, investigadores, legisladores y presidentes, entre muchos otros, a la hora de tomar decisiones. Negar a la iglesia católica la participación debe ser una prioridad entre los creyentes y no creyentes para poder avanzar en una sociedad incluyente y respetuosa de los derechos fundamentales, entre ellos el derecho a la vida. Este último debe incluir también el derecho a la muerte por decisión propia acorde a las creencias de cada cual, y no estar sujeto a un valor de la vida que fue otorgado por los asesinos que dispusieron de la vida de herejes y brujas durante siglos. El fin no justifica los medios y la legitimidad de la iglesia está perdida, por más disculpas que Juan Pablo II haya pedido. Los muertos muertos están y los asesinos deben ser considerados asesinos por la historia.
La iglesia perdió su legitimidad como interlocutor para defender la vida al haber sido una asesina a sueldo y cruel. Afortunadamente no lo digo yo, lo dice la historia que a pesar de las restricciones de la misma iglesia logró recuperar en la memoria de la humanidad las barbaridades de sus santidades, papas, cardenales y demás verdugos. El derecho a vivir hasta cuando cada uno decida que es suficiente debe ser un debate ético que esté por encima de la religiosidad y de los fundamentos de la filosofía moral cristiana. Tampoco es interlocutor legítimo la iglesia para discutir el aborto, tema al que subyace también el derecho a la vida, según la manera en que nos ha sido presentado el hecho por la iglesia. ¿Si quieren tantos niños por qué no los hacen ellos mismos, los curitas y las monjitas? Supongo que porque los hijos pedirían herencia y lo que les quedó de leyes como las “manos muertas” se perdería, al igual que las propiedades expropiadas de los narcotraficantes.
El dilema ético debe ser reconcebido por la academia, y difundido entre la gente para que no vea malo como equivalente a pecado, eso sólo crea humanos resentidos que viven con la culpa a cuestas y matan, esta vez, para encubrir el pecado. Le pido a la academia, también, que entienda que las investigaciones, estudios y reflexiones no son para guardárselas debajo de la almohada o para alimentar la vanidad, son para la gente y así mismo deben estar puestas en términos comprensibles de manera que aparte de su ego se alimente la sociedad. Cito a todas las manos del mundo a una masturbación colectiva que nos arranque de una vez el imaginario de que todo lo que produce placer es repugnante y pecaminoso; no será el mejor comienzo pero empezamos a decirle a la iglesia que se aparte de lo que no le importa, empezando por nuestros cuerpos. Mañana veremos cómo le hacemos para que no se metan en los debates de un Estado laico. En sus templos pueden bajarse los calzones y enjuagarse el culo con agua bendita, si la cagada lo amerita, en el país no, a menos que sigamos agachados, rezando por la vida de un nazi y por los milagros de los que se confabularon con inquisidores y demás asesinos. Amén.

1 comentario:

DaROoZTa dijo...

Decía George Carlin:
"La religión ha convencido a las personas que hay un hombre invisible viviendo en el cielo, que vé todo lo que uno hace a cada minuto de cada día. Y este hombre invisible ha establecido una lista de 10 cosas específicas que quiere que uno no haga. Y si de todas formas uno va y las hace, te envia a un lugar especial, de fuego y llamas, de humo, tortura y angustia en donde uno vivirá para siempre, y allá se sufre y se arde y se gime por los siglos de los siglos. Pero él te ama. Te ama y necesita dinero."