En Colombia hay un auge de organizaciones pro prójimo, pro niño, pro anciano, pro gay… todas ellas justificables y necesarias en un país pobre, guerrillero, paramilitar y mafioso. Sin embargo, jamás pensé que existiera en nuestro portafolio una organización llamada “Familias Vergonzantes”. Sí señores, y no se rían que quizás mañana les toca a ustedes: esta fabulosa organización fue creada para ayudar a las familias que, por esos azares del destino, perdieron su riqueza material y sólo quedaron con la espiritual; entonces resultaron jodidos y además con un color rojizo en las mejillas símbolo de la vergüenza de ser pobre. Y es que ser pobre da pena cuando es culpa de uno y no del Estado. Ahora a estos caídos en desgracia les organizan kermés para ayudarlos a que coman carne y no lentejas para diferenciarse de los demás pobres que sí aceptan lo que les dejó el destino. Los vergonzantes, en cambio, no se acoplan a la desdicha de haber perdido todo lo que se robaron, incluida la dignidad, y se esconden detrás de la falta de oficio de unas ancianas desocupadas que hacen pasteles para venderlos y darle de comer a los cerdos que se robaron el país y que después fueron robados por un vivo menos bobo que sí supo quedarse con lo ajeno.
Ahora bien: Son familias porque están compuestas de varios miembros: mamá, papá, hijos e hijas y perrito chiquito y maricón. La familia es la célula de la sociedad, como lo define la iglesia católica. Todos ellos desocupados porque les da pena salir a buscar trabajo para pagarse la comida, y en cambio prefieren vivir de la caridad de sus congéneres que sí saben robar. Ahora, se les olvida que la iglesia también es la pervertida que anda con el cuentico ese de que el trabajo dignifica al hombre… háganle caso y salgan a trabajar, pónganle el pecho a la “pobreza” como lo hace el país que ustedes tienen sumido en la miseria. Asimismo, estas familias son vergonzantes porque, como lo define El diccionario de la Real Academia de la Lengua tiene (n) vergüenza. Aunque me gusta más la segunda acepción: Se dice regularmente de quien pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose. Entonces además de ladrones y pendejos son limosneros…, y para rematar ¡pobres! Pobres de corazón. Mejor dicho unos pobres hijueputas. No es fácil que una palabra cumpla con dos acepciones a la vez, pero estas pobres familias lo hacen: además de sentir vergüenza por su condición piden limosna y se esconden detrás de los ajados rostros de ancianas que ocultan tras la cocina la desdicha de haber visto un solo pene en toda su vida. Entonces los pobres se esconden detrás de unas pobres viejas para robar comida que debería ir para los pobres de verdad. Señor Presidente, usted que todo lo puede, póngale freno a esto; y no se preocupe que a usted nunca le va a tocar colgarse de las enaguas de unas ancianas consumadas por la desdicha, repito, de haber visto un solo pene a lo largo de toda su vida. Usted tiene a Tomás y a Jerónimo, benditos muchachos inteligentes. Y no se le olvide que ya va acumulando la tercera pensión presidencial.
Mis más sinceros saludos a los pobres de verdad. Los invito a que salgan a robar a esas ancianas desocupadas y a que agarren por las bolas a los vergonzantes que les están quitando la comida que les pertenece. ¡Además los están sacando del negocio! Si ustedes se pusieran a dirigir bancos o entraran al Congreso, créanme que estos hijueputas no dudarían en quemarlos, como le hicieron al mejor humorista de nuestro país cuando exhibía los tres dientes que le dejó el bazuco y oraba en el Concejo de Bogotá. Saludos, concejal Lucho, te llevamos en nuestros corazones.
1 comentario:
Pobre HP tú, que te atreves a juzgar a gente que ni siquiera entiendes por que situación pasa... Por gente como tú faltos de solidaridad es que el mundo está como está!!!
Mi familia fué vergonzante y te digo que fui yo quien la sacó adelante después de 15 años de trabajo fuerte... Padre, Madre, tres hermanos, abuelita, perro y hasta empleada... todos en la misma condición...Hoy todos enganchados nuevamente como personas productivas en la sociedad, sufrimos por la muerte de nuestro Padre en condiciones muy lamentables, pero sobre los valores de honestidad y unidad familiar hoy día estamos en la creación de una fundación para ayudar a éstas familias en desgracia que lo que más necesitan es: ayuda moral!!! Doy gracias a Dios el haber conocido las dos caras de la moneda, el tener y el no tener, eso me ha hecho mejor persona, mas humana y lejos de parecerme a personas como Uds mi querido insolente.
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