martes, noviembre 11, 2008

El Gobierno, a través de la Fiscalia, gasta energías en pedir a las Universidades bases de datos para jugar a la Gestapo y violar el derecho a la intimidad, buscando guerrilleritos en potencia, maleantes. Mientras eso ocurre, estudiantes marchan para que el Estado Social de Derecho que es Colombia amplíe el presupuesto de las Universidades públicas, que han duplicado el número de carreras en los últimos años y que además atienden a una cifra mucho mayor de estudiantes, pero que se mantienen con el mismo presupuesto desde 1993. El Gobierno quiere que el déficit lo asuman los estudiantes, es decir, que paguen, porque la pobreza no debe estudiar, se debe es erradicar o poner a trabajar en las plantaciones de caña a precio de huevo, como piensa en gamonal Uribe y el séquito de adoradores que tiene tras de sí. Mientras tanto el Presidente, su santidad, anuncia que pagó tres milloncitos de dólares para dar con el paradero de un jefe guerrillero que estaba en Ecuador tomando buchahan's con un rolex en su muñeca.
Nos soy economista, pero no hay que ser demasiado brillante para saber que la inflación en 15 años ha sido tal que con lo que comprábamos en ese entonces un carro ahora compramos, con suerte, una patineta. Y acá seguimos hurgando entre los pobres para encontrar las causas objetivas del conflicto armado, en vez de buscar entre la clase dirigente para entender por qué un estudiante que no cuenta con recursos ni apoyo del Estado decide irse, con rabia justificada, a quemarle el culo a los representantes del Gobierno y de todo este entramado que se llama Colombia.
Esas marchas seguramente también están patrocinadas por las Farc, como las marchas indígenas, el paro de los cañeros y del sistema judicial, las desapariciones de jóvenes humildes a manos del glorioso ejército nacional de Colombia, que con razón anuncia a diario “bajas” de guerrilleros. Esas fuerzas armadas de odio y rencor están como Nerón en su esplendor, peleando contra Poseidón, dando espadazos al mar, sólo que Nerón no mató sino lo poco que le quedaba de cordura, el Gobierno asesinó a jóvenes que simplemente tenían la pobreza a cuestas y a quienes la miseria se les asomaba por entre las ropas.

Después no pregunten por qué los estudiantes se van para la guerrilla. Aunque seguramente el día de mañana diremos ¿Cuáles estudiantes?

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