Hombre, a mí ya pocas cosas me asombran. Y cada vez que quiero dejar esta quejadera que suena a vejete amargado se aparece ante mis ojos la inmundicia del mundo: de la iglesia católica, del gobierno, de la política. Para las cosas buenas está esa sección de Bancolombia en el noticiero del medio día y además presentada por actrices con tetas bien puestas y cuyos culos impostados dan ganas de apretar. Para las cosas malas, pero ornamentadas con palabras bonitas, están todos los periodistas detractores del régimen que le soplan a éste en la nuca día y noche, tanto que ya aburren a los lectores ávidos, cada vez más, de noticias aberrantes y vulgares que sorprendan a nuestra poco sorprendente naturaleza tropical.
Hace poco se descubrió para qué servía el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), el aparato ideológico del Estado que tantos problemas ha suscitado en los últimos años porque escándalo tras escándalo fueron levantando la podredumbre que se gestaba entre las mentes de los artífices del terror. Y, hombre, la verdad sea dicha: el miedo es necesario para perpetuarse en el poder, más para los militaristas que hallan su razón de ser en el caos social que emerge de su misma postura política que lleva tras de sí una estela de pobreza inmisericorde. Me atrevo a ir más profundo y decir que la estructura del capitalismo está tan bien montada que a medida que la pobreza se multiplica las oportunidades decrecen y, asimismo, los pobres se unen a la guerra a falta de otros caminos y engordan las filas de la guerrilla, y tiñen las páginas de los periódicos de dolor alimentando el miedo entre la sociedad para que ésta elija a los que van a acabar con esa guerra que, estructuralmente, es imposible de acabar. Y es que en algo nos tenemos que ocupar; el circo romano lo cerraron y lo trasladaron al televisor porque nuestra naturaleza voyerista requiere de la desgracia ajena para así soportar la tragedia propia. Y entonces, si acaban la guerra ¿En qué nos vamos a ocupar los colombianos? A Gabo está que se lo lleva la pelona, Uribe no puede ser reelegido, tirofijo está bajo tierra, Carlos Castaño bebe whiskey en Suiza, el Das será desmantelado, de las empresas ladronas y propagadoras de la pobreza no habla nadie por miedo a perder el empleo como forjadores independientes de opinión… Hombre, dígame usted, qué sería de Colombia sin la guerra.
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