miércoles, febrero 10, 2010
Sobre la flora y la fauna política de mi país
Hay un jugador de fútbol en Colombia al que le gusta echar tiros al aire y que se jacta de tener la verga más grande del continente. No contento con haber salido directamente desde Tuluá (pequeño pueblo colombiano) hacia la capital a jugar a la selección Colombia terminó en Italia devorando ávidamente las tiernas carnes de las modelos italianas que seguramente compartía con Berlusconi. Pero después de ser una estrella fugaz en el deporte, este negro ávido de fama se lanzó al estrellato exhibiendo su mondá en la revista más leída del país entre los ricos con ínfulas de intelectuales, SOHO. Amas de casa escandalizadas metieron la revista debajo de sus camas y soñaban con empuñar la verga del “Tino Asprilla”, como le decía la fanaticada colombiana, mientras miraban con desprecio los colgajos que salían de los cuerpos de sus maridos. Después de que la metronomía popular se encargó de desatar toda suerte teorías sobre cuánto photoshop tenía la foto y justo cuando el negro pasaba al olvido, éste nos sorprendió dando disparos al aire en su Yate o en su residencia, no recuerdo porqué, pues alguien le impedía meter a unas putitas a que gozaran de su tremendo rollo de carne. Ya todos lo dábamos por muerto y….. cuando iba pasando al olvido del que no hay regreso, se levantó como el Ave Fénix e hizo su aparición triunfal en un realitie de televisión. De eso hace ya, más o menos, tres años en los que el negro, quizá, fue gastando sus ahorros en Buchanan’s 18 años, putas, fotografías obscenas y demás… y cuando todo Colombia se preguntaba “mama, qué será lo que quiere el negro” salió ante la fanaticada con el sologan: “el tino se la mete toda por ti”. ¡Dios mío!, sálvame de esa penetración, pensamos, pero el slogan no era para un puti club, ni mucho menos, sino para avanzar a pasos agigantados en la política colombiana. Ahora tendrás, mi querido negro, que empelotarte otra vez y agarrar a vergazos a la señora de 50 años del partido de la U que prometió empelotarse si ganaba (Dios nos libre de que saque un solo voto ese monstruo), o entrar a dar la batalla más sangrienta de tu vida compitiendo contra la potra zaina, nuestra querida Aura Cristina Geithner que se lanza al senado con el magnífico slogan “un bizcocho con el 48”. Suerte, querido Tino, y tranquilo que si pierdes ésta seguro darás de qué hablar el día de mañana.
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