viernes, junio 08, 2012

Coronemos a las reinas en el castillo, tal y como se lo merecen


El castillo de San Felipe en Cartagena de Indias fue escenario para una película pornográfica de bajo presupuesto. Magnífico uso el que se le dio a esa construcción que es, en últimas, un legado más de la colonia española que nos recuerda la esclavitud, el saqueo y los horrores cometidos durante la época de la colonia. A los pobres indios se les cobraba por pertenecer a una cofradía, por trabajar, por cultivar: y mientras tanto ellos, las ratas colonizadoras, construían castillos para sentirse grandes.
Yo, al contrario de las ancianas moralistas cuyo mayor pecado es horrorizarse con un pene,  me siento orgulloso de que ahora se coronen reinas en el Castillo de San Felipe: ¿Acaso no fueron construidos para eso? ¿O es que sólo los ricos pueden disfrutar de ellos? Y me gusta más aún que sean reinas populares las que desfilen con sus inmensas caderas por entre los laberintos del amor. Y es que, por esos mismos pasillos donde se coronó a la negrita (que no he podido ver porque no encuentro el link de la película) pasan a diario gringos y europeos con cara de turistas que por las noches desayunan y almuerzan niños en condiciones extremas de pobreza. Eso sí da pena, viejas mojigatas, mariconas.
Y ahora la clase alta costeña se indigna por un polvito entre adultos inmortalizado en video, cuyo único pecado es una pequeñísima reivindicación histórica en la que mostramos que ahora hacemos lo que queremos con esas construcciones que, hoy por hoy, hieden a meados de gamín y a culo de loco.
Hace poco se conoció, también, una película porno grabada en una estación de bomberos en Puerto Colombia, al lado de Barranquilla.  Y, si no hay fuego en el pueblo ¿por qué los bomberos no pueden apagar otros incendios? Permítanles que se quiten el aburrimiento y, de paso, que se ganen unos pesitos de más por prestar una locación con fines filantrópicos, exquisitos, como lo es el sexo entre adultos, sin importar si es homosexual, heterosexual, bisexual o lo que a cada quien le plazca. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me ha encantado saber que he tenido un profesor tan agradable y buen pensante como tu, ¡con tantos puntos de vista que comparto!