El castillo de San Felipe en Cartagena de
Indias fue escenario para una película pornográfica de bajo presupuesto.
Magnífico uso el que se le dio a esa construcción que es, en últimas, un legado
más de la colonia española que nos recuerda la esclavitud, el saqueo y los
horrores cometidos durante la época de la colonia. A los pobres indios se les
cobraba por pertenecer a una cofradía, por trabajar, por cultivar: y mientras
tanto ellos, las ratas colonizadoras, construían castillos para sentirse
grandes.
Yo, al contrario de las ancianas moralistas
cuyo mayor pecado es horrorizarse con un pene, me siento orgulloso de que ahora se coronen
reinas en el Castillo de San Felipe: ¿Acaso no fueron construidos para eso? ¿O
es que sólo los ricos pueden disfrutar de ellos? Y me gusta más aún que sean
reinas populares las que desfilen con sus inmensas caderas por entre los
laberintos del amor. Y es que, por esos mismos pasillos donde se coronó a la
negrita (que no he podido ver porque no encuentro el link de la película) pasan
a diario gringos y europeos con cara de turistas que por las noches desayunan y
almuerzan niños en condiciones extremas de pobreza. Eso sí da pena, viejas
mojigatas, mariconas.
Y ahora la clase alta costeña se indigna por un
polvito entre adultos inmortalizado en video, cuyo único pecado es una
pequeñísima reivindicación histórica en la que mostramos que ahora hacemos lo
que queremos con esas construcciones que, hoy por hoy, hieden a meados de gamín
y a culo de loco.
Hace poco se conoció, también, una película
porno grabada en una estación de bomberos en Puerto Colombia, al lado de
Barranquilla. Y, si no hay fuego en el
pueblo ¿por qué los bomberos no pueden apagar otros incendios? Permítanles que
se quiten el aburrimiento y, de paso, que se ganen unos pesitos de más por prestar
una locación con fines filantrópicos, exquisitos, como lo es el sexo entre
adultos, sin importar si es homosexual, heterosexual, bisexual o lo que a cada
quien le plazca.
1 comentario:
Me ha encantado saber que he tenido un profesor tan agradable y buen pensante como tu, ¡con tantos puntos de vista que comparto!
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