Y a qué se levanta uno a las seis de la mañana. Hombre, es que ya las responsabilidades no lo dejan dormir. Lentamente la desgracia de la adultez se ha apoderado de la ilusión que le quedaba de cuando vivía como un adolescente. Han llegado la gastritis, la ceguera, los dolores de espalda, las bursitis. Todo para recordarle que el cuerpo envejece al ritmo del alma. Y el alma envejece al ritmo del mundo, de este mundo hostil que no deja tiempo para la autocontemplación, esa que dio origen a filósofos y pensadores que pusieron a la realidad de cabeza, que crearon mundos paralelos. Ahora sólo importa su eficacia, su capacidad de producir para un mundo que se ceba de juguetes importados, telenovelas y celulares.
Poblaciones obesas cuyas carnes gelatinosas reflejan la insatisfacción de sus corazones; millones de cyberamigos, porque los de verdad se esfumaron con la responsabilidad de querer. Montañas enteras de documentos que dan nombre a seres olvidados y que reposan en archivos llenos de moho y lágrimas secas. Bienvenidos todos a la era de las comunicaciones, de las TICs, de los chats. Lentamente la corporeidad irá perdiendo sentido, la locomoción, la satisfacción de ver y oler y escuchar y llorar. Bienvenido a la pérdida de los sentidos y por favor disfrute su estadía.
1 comentario:
"...millones de cyberamigos, porque los de verdad se esfumaron con la responsabilidad de querer."...genial linea tragicamente poetica!
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