jueves, enero 27, 2011

Invitación

Amigo, lo invito a botar,

A botar su voto por la caneca eligiendo ratas repartidoras de lechona, leguleyos rurales con ínfulas sofistas y tono campechano, lo convoco a elegir aristócratas urbanos con añoranzas de demócratas. Bote, pero hágalo rápido que el dinero se acaba. Los contribuyentes mueren a borbotones en las puertas de los hospitales, las ambulancias se detienen décadas en el tráfico capitalino, los policías se corrompen por una moneda falsa. Éste es el país soñado que quedó después de una revolución que nunca se ganó, de un gobierno que nunca gobernó, de un senado que nunca legisló, de una justicia que jamás ajustició, de un pueblo que nunca se educó. Esto es el rezago de quienes botaron la posibilidad de no pudrirse en un andén con pústulas abiertas derramando el pus de la miseria; de imaginar un lugar sin verborreadores políticos, mentirosos asesinos y embaucadores de animales.
Tranquilo, amigo botante, quédese en su silla, estrújese los güevos, prenda el televisor, apriete la silicona de su mujer, el culo de su amante, púdrase usted también con esta democracia de mentiras que lo que no tiene remedio no es enfermedad, sino estado natural.

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