Hace algún tiempo el máximo jefe de Estado declaraba que en Colombia no había conflicto armado, claro está, porque las Farc y el ELN no tenían ninguna legitimidad política y eran terroristas a secas. Ayer el señor Londoño, ex ministro, expresaba en su columna de opinión en el diario El Tiempo (http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/opinion/2007-08-02/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3662855.html), que si las AUC, o autodefensas unidas de Colombia o paras, eran producto de la presencia o existencia de las Guerrillas, y que si éstas tenían legitimidad, entonces los paras también debían ser reconocidos como delincuentes políticos porque eran consecuencia directa de los guerrilleros.
Claro está, el ex ministro no habla ahora a nombre del Gobierno, sino como columnista. Sin embargo sí resulta curioso que ahora, que les conviene darle legitimidad política a las autodefensas para que el proceso de paz no se caiga, indirectamente se empiece a reconocer a las FARC como una guerrilla y no como delincuentes comunes y corrientes. Esto, tácitamente, implica que en Colombia sí hay conflicto armado y no simples bandidos enfrentados contra el Estado.
Ahora, debería ser Colombia quien decidiera si los paras tienen o no legitimidad, y definir por ahí derecho si la tienen los guerrilleros, y si en Colombia existe conflicto armado, y si, entonces, el narcotráfico no implica perder la legitimidad, al igual que las masacres y la violación del Derecho internacional humanitario. Colombianos, esto es un debate de fondo, así que armémonos con ideas para que la paz en el país se construya sobre bases sólidas, sin preferencias y con democracia, para que el día de mañana este proceso de paz no implique la emergencia de nuevos grupos armados, so pretexto de deficiencias en el actual proceso.
3 comentarios:
Conflicto Social Armado, Corrupción, Crimen Organizado y Terrorismo.
La estrategia de la "Política de Defensa y Seguridad Democrática" del régimen de Álvaro Uribe Vélez está constituida primordialmente para legalizar la situación de los miembros de organizaciones criminales con los cuales ha existido una asociación personal de la familia Uribe aún antes de que el hoy presidente de Colombia comenzara a hacer política y fuera nombrado director de la Aeronáutica Civil de Colombia. Muchas cosas parecen haber cambiado desde entonces, particularmente desde la aparente desmembración del Cartel de Medellín, cuando un gran número de lugartenientes y sicarios se dieron a la fuga, heredando también el negocio de esta organización criminal, y disfrazando estos intereses detrás de una organización paramilitar constituida previamente para defender los intereses de los narcotraficantes y sus asociados, de las operaciones de otros grupos armados operando para otros carteles de la droga, así como de los guerrilleros, quienes los habían declarado su objetivo, en operaciones de extorsión y secuestro. En tal sentido, el grupo "Muerte A Secuestradores" (M.A.S.) fue el precursor de bandas armadas cuya legalización, adiestramiento militar y movilización fuera más tarde promovida por Álvaro Uribe Vélez ("Convivir") y luego de la asociación de grupos paramilitares en la autodenominadas Autodefensas Unidas de Colombia (A.U.C.)
Las acciones criminales cometidas por las AUC son hoy materia de negociación por parte del gobierno de Uribe, pero más que todo, los intereses de jefes narcotraficantes como Rodrigo Tovar Pupo (alias Jorge 40), Salvatore Mancusso, y Diego Fernando Murillo (alias Don Berna) entre otros, y particularmente su indulto y no extradición, son los puntos críticos del diálogo del gobierno con la cúpula de las AUC.
El problema generacional de la guerrilla se remota a la violencia de la década de 1940 y la formación de bandas armadas tras el asesinato del líder populista Jorge Eliécer Gaitán, que más tarde, durante la guerra fría, fueran ideológicamente preparadas y militarmente financiadas por la hoy extinta Unión Soviética. La caída de la URSS significó así mismo el fin de la financiación de las "guerrillas comunistas" que desde ese momento diversificaron sus operaciones, recurriendo a la extorsión, el secuestro extorsivo y más tarde a la siembra industrial de coca y amapola y la producción de pasta base de coca y opio, precursores para la producción de cocaína y heroína, para financiar sus operaciones.
Hay que anotar que la campaña presidencial de Uribe Vélez fue impulsada por el fracaso de los diálogos con las FARC de su predecesor Andrés Pastrana Arango, quien no obstante haber conseguido una importante ayuda de EEUU y de Europa por medio del "Plan Colombia" fracasó catastróficamente tras haber cedido a las FARC hasta una tercera parte del territorio de Colombia, y de la alienación populista en contra de los grupos guerrilleros -con la premisa de las FARC habían asesinado a su padre Álvaro Uribe Sierra (quien hubiera sido detenido por narcotráfico con fines de extradición a Estados Unidos en 1982), así como de la ayuda de grupos paramilitares asociados en las AUC , quienes se comprometieron con copartidarios del hoy presidente, principalmente en el "Acuerdo de Ralito", a "refundar el país".
Así pues, Colombia ha vivido un conflicto social armado innegable por más de 50 años, pero así mismo, grupos organizados del crimen han aprovechado durante décadas esta situación para su propio beneficio, incluso recurriendo a atentados terroristas como el bombardeo del edificio del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) del estado y el asesinato indiscriminado de ministros, magistrados, jueces, candidatos presidenciales, e inocentes en sus actividades homicidas.
Que lúcido escrito!!! Palamadita en el hombro
Pues bien, qué me dices, invertimos es Ecopetrol?
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