miércoles, agosto 01, 2007

Qué pasará mañana cuando te hayas ido, Chávez

Debo decir que durante algún tiempo admiré decisiones adoptadas por el Presidente venezolano Hugo Chávez Frías. No era sino pisar Venezuela y caminar por entre las calles donde vive la clase baja, tomar el metro o comerse una arepita en la calle y los apasionados ciudadanos emprendían la titánica labor de “enseñarle algo al colombianito”. Me querían instruir sobre el socialismo del S XXI, como si se tratase de una doctrina política, o de una ideología; sin embargo siempre hubo un patrón común: de lo único que hablaban era de Chávez.

Cuando en una Terminal de transportes pedí unas pilas y un periódico el vendedor me escuchó el acento: “Colombiano”, y entonces descolgó un afiche de Chávez que tenía tras de sí y me preguntó: “¿Tú sabes cuál es el próximo Presidente de Colombia?” “Ni idea”, respondí. Él rio y empezó a besuquear a Chávez como si se tratase de la mismísima reina nacional de la belleza: “¡pues Chávez!”

Es curioso, y ya muchos lo han dicho, pero el socialismo del S XXI no existe; se lo inventó Chávez para renombrar el neopopulismo que impera por el sur en estas últimas décadas. Se lo inventó Chávez, so pena de suicidio político en un país que estaba hastiado de la pobreza y de la inequidad, a pesar de estar parado sobre petróleo.

Lo que viene... nadie lo sabe, pero muchos lo imaginan. El proyecto político de Chávez puede morir el día que a él se lo lleve la Pelona. El socialismo del S XXI se llama Hugo Chávez Frías y sus asesores. Sin embargo éstos no son nada sin la cara de Chávez.

Ahora, lo más complejo no es construir sobre el discurso, sino construir el discurso sobre las acciones. El socialismo del S XXI se construye sobre las decisiones del día a día de un mandatario temperamental, pero al mismo tiempo hábil discursivamente. No hay nada escrito, nadie sabe para dónde vamos. Ahí es cuando el discurso del mandatario saca la cara y Chávez se comporta como el Presidente Uribe. Pareciese que hubieran tomado juntos clase de mayeútica con Sócrates: contestan todo menos lo que se les preguntó. El uno nombra a los héroes y próceres de la independencia, y el otro cita cifras del Gobierno, como si este pueblo obtuso entendiera de números.

Uno de los mayores peligros de la ausencia de lineamientos o por lo menos de un manifiesto del Socialismo del S XXI es la perdida de institucionalidad, valga la pena la redundancia, en las instituciones. Éstas se convierten fachadas que apenas sancionan decisiones adoptadas por el mandatario. No funcionan porque no tienen hacia dónde ir; no existen lineamientos que definan políticas claras y Venezuela se convertirá en Hugo Chávez hasta el día que él muera; entonces habrá que construir desde ceros porque no quedará mucho. Como dijo José Luis Perales“¿Qué pasará mañana cuando te hayas ido?”.


Notícula: Ojo que no creo que la situación colombiana en términos de institucionalidad sea mucho mejor. Acá la Fiscalía queda en manos de un brujo y el Congreso en manos de los paras, para no ir más allá.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno Joven, muy bueno. Me quedo con la frasesita de la mayeutica.
Aspera. Lo de Chavez lo discutimos al son del cuero de la bodeguita.