martes, agosto 07, 2007

Elogiando a la verdadera locura

La entonces locura de Erasmo de Rótterdam, o estulticia, no tiene nada que hacer frente a los adolescentes de este siglo. La locura ha sido tan abusada y maltratada, maltrecha y acechada, que ser loco ya no es ningún valor agregado. Es más, nunca lo ha sido, a menos que dicha locura se acercara a la genialidad; que la concepción del mundo exterior resultara tan y tan amarga a la sensibilidad del artista, que era mejor morir, suicidarse, ponerse a escribir, pintar o componer.

Ahora, en cambio, los que están “re locos” prefieren sentarse a beber, inyectarse, meterse unas pepas y bailar medio empelotos con gordos traquetos y putas prepago en fiestas concurridas, ruidosas y apestosas. Los locos de este siglo son tan comunes que no tienen nada de extraordinarios, de sensitivos ni de creativos. Todos están tan locos, que rayan en la cordura, en la estupidez y en la monotonía. – ese man está re loco- dicen las niñas que ven a cualquier basuquerito de barrio “subirse un pistolo”, como dicen por ahí. No, eso no es estar loco, eso es ser drogadicto. A las cosas por su nombre.

Ser loco resulta ser un adolescente común y corriente o un adulto rebelde y sin causa o un vago perezoso sin ganas de trabajar que prefiere escudarse en la mediocridad que aceptar su rol en el mundo; sí, en este mismo mundo cagado y tercermundista que nos toco vivir a todos nosotros.

La locura de Erasmo de Rótterdam era admirada, además, por su certeza para dibujar la realidad, para describir el mundo y sus aberraciones entre las que menciona la religión católica. La locura de ahora no pelea contra nada ni contra nadie, sólo contra los papás que prohíben al gordo traqueto o a la puta prepago. La rebeldía de nuestro siglo no es rebelde porque no tiene ideales, criterio y solidez argumentativa. Nuestra locura es un remedo de originalidad que resulta más estereotipada que la cordura y la sensatez.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Si señor- Es que eso de tener que ver tanto chirrete estrato diez no da pa mas.

Se está haciendo sus adeptos no?
Escriba que la ñoñera lo está puliendo mucho

Nidia F Morales dijo...

Ahh, la locura, dichosa locura si produce tan solo un poco de felicidad:
Dios mío, envíanos algunos locos,
de aquellos que se comprometen a fondo,
de aquellos que saben amar con fuerza y no con palabras,
de aquellos que se entregan verdaderamente en cuerpo y alma.
Nos hacen falta locos, desafinados, apasionados,
personas capaces de dar el salto an el vacio inseguro,
cuando algo o alguien los motiva,
de aquellos que son capaces de aceptar las masa anónima
de aquellos que no utilizan para su servicio al prójimo
de aquellos que acompañan e inspiran a los cuerdos
Nos hacen falta locos, Dios mio,
locos en el presente
enamorados de una vida sencilla
enamorados del amor,
liberadores de angustia,
amantes de la paz
libres de compromisos
capaces de aceptar toda clase de desfios
al mismo tiempo libres y consecuentes
espontáneos y tenaces; alegres, dulces y fuertes
y en busca de los sueños que harán realidad
aunque no sean los propios...
aunque solo sean para regalar
Anónimo
Páginas de Dignidad...
Me gusta tu blog, tu juventud y tu razocinio. Es hora ya de pasar la antorcha.