martes, octubre 13, 2009
Carta corta a Samuel Moreno
Samuel, te veías lindo en vestido de niño explorador y hablando por todos los medios de comunicación. Te luce el sombrero de rescatista, resalta el blanco de tus dientes. Ahora ¿Tuviste infancia? ¿Estabas jugando a los bomberos? Porque no quiero saber cuánto le costó a la ciudad esa parafernalia del simulacro del terremoto. ¿10.000 millones? ¿20.000? ¿30.000? De dónde salió la idea de poner a los oficinistas a capar día de trabajo para esa sinvergüencería. ¿Sabías que las oficinas de los niños ricos donde te pavoneaste serán las últimas en caerse, verdad? Debiste tumbar algunas casas en Ciudad Bolívar, ver cuánto tiempo demoraban en sacarte y de paso construir viviendas decentes, de esas que tanta falta hacen en esta ciudad, Samuel vecino, Samuel amigo. ¿Sabes que ni siquiera somos vecinos? Yo no tengo para pagar los servicios del barrio en el que vives, ni tampoco quiero ser amigo tuyo, me daría pena sacarte a la calle con ese sombrerito de bombero. Bueno, me despido no sin antes esperar los insultos de los yupies como tú, que felices caparon unas cuantas horas de trabajo, empolvaron sus feas corbatas y admiraron calzones baratos por debajo de los sastres de las secretarias acróbatas que bajaban en cuerdas los hábiles rescatistas.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario