sábado, febrero 24, 2007

Carta a una estrella de televisión

Tomillo, por favor jubílate. Ya has pasado por todas las facetas que corresponden a un jedi de la televisión: primero fuiste actor de un exitoso programa que se presentaba los sábados a las seis de la mañana, luego interpretaste uno que otro papel secundario en telenovelas de bajo presupuesto y, por último, estás de presentador en un programa infantil. Lograste más de lo que querías, y de lo que te auguraban los críticos... ¿por qué no retirarte? ¿Por qué no hacerle compañía a Coco, que debe andar en algún geriátrico de la ciudad de Bogotá?

Hoy vi cómo después de tantos años tu carrera se iba a pique: descaradamente saliste cantando un forzado reguetón, poniéndole acento costeño a tu carita cachaca (como si el acento fuera prerrequisito para entonar dichos ritmos caribeños), y acompañado de tu amiga aquella, la niña de la bemba, meneaste tu huesudo cuerpo, opacando a daddy yankee, que después de tu actuación querrá aprender a tocar el clarinete, porque definitivamente, lo sacaste del mercado.

Querido Tomillo, por favor retírate y búscate algo que hacer, pon un restaurante como hacen todos los famosos colombianos antes de caer en desgracia. Un bar es otra ingeniosa opción para que inviertas los milloncitos que año tras año has venido acumulando con tu arduo trabajo. Querido Tomillo, que la fuerza te acompañe y envíale a Coco mis más sinceros saludos.

No hay comentarios.: